El incremento del salario mínimo en Colombia, que alcanzará un 23,7% para 2026, ha generado importantes repercusiones en el sistema de pensiones del país. Con este ajuste, la remuneración se elevará a $2.000.000, lo que impacta a aproximadamente 2,4 millones de trabajadores. Esta modificación obligó a los fondos de pensiones a recalcular las mesadas, afectando a más de 130.000 personas, tanto beneficiarios actuales como aquellos que estaban a punto de jubilarse.
Ricardo Guerra, presidente de Colfondos, señaló que una de las consecuencias más significativas de este aumento fue la eliminación del decreto de deslizamiento, que anteriormente mitigaba el efecto de los incrementos en el salario mínimo sobre las pensiones. Con este cambio, el costo de una renta vitalicia se disparó de $350 millones a $550 millones, generando una necesidad adicional de $200 millones para garantizar una pensión que cubra la vida del beneficiario.
El ajuste también ha tenido un impacto en la modalidad de retiro programado, afectando a alrededor de 72.600 pensionados que han visto alteradas sus mesadas anuales. A pesar de que las reducciones no han sido generalizadas, algunos pensionados experimentaron descensos de hasta un 30%. Además, cerca de 6.000 personas que estaban preparadas para jubilarse se han visto forzadas a postergar su retiro debido a que ya no cumplen con los requisitos de capital necesarios. Esta situación ha alterado las expectativas de miles de familias que contaban con la pensión en el corto plazo. Por último, el Fondo de Garantía de Pensión Mínima ha enfrentado una presión adicional, con 32.000 personas pasando a depender de este recurso tras el ajuste, lo que ha llevado a prever la necesidad de una inyección de $5 billones para 2026 para mantener su operatividad.



