La situación en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial, vuelve a captar la atención global. La Guardia Revolucionaria de Irán ha advertido que atacará a cualquier embarcación que cruce esta zona, un pasaje vital por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo consumido en el planeta. Esta declaración se produce tras una serie de ataques en territorio iraní, que se atribuyen a Estados Unidos e Israel, así como a la reciente agresión iraní contra el petrolero ‘Athe Nova’, de bandera hondureña, presuntamente relacionado con EE. UU.
A raíz de estas amenazas, los precios del crudo han experimentado un notable incremento en los mercados internacionales. Antes de la apertura de las Bolsas europeas, el barril de petróleo Brent, principal referencia en Europa, subió un 3,4% alcanzando los 80,34 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) en EE. UU. avanzó un 2,8% hasta los 73,25 dólares. Simultáneamente, el valor del gas en el mercado de futuros estadounidense también se vio afectado, con un aumento cercano al 3%, mientras que el oro incrementó su precio en un 0,3%.
La escalada de tensión se intensificó tras la confirmación del ataque de la Guardia Revolucionaria iraní al ‘Athe Nova’. Irán justificó su acción como respuesta a los bombardeos previos de Israel y Estados Unidos y ha cerrado el paso en Ormuz para buques extranjeros, advirtiendo que cualquier embarcación que intente cruzar será considerada un objetivo militar. Dada la importancia de esta vía para el transporte de hidrocarburos, donde el flujo promedio de petróleo alcanzó los 20 millones de barriles diarios en 2024, la situación genera preocupaciones sobre la estabilidad del mercado energético mundial.



