Las relaciones entre Irán y Estados Unidos atraviesan un momento crítico, marcado por la intensificación de la actividad militar y la falta de avances en las negociaciones nucleares. Este jueves, ambos países recurrieron a la diplomacia de cañoneras, mientras Teherán realiza ejercicios militares conjuntos con Rusia y Washington desplaza el portaaviones USS Gerald R. Ford hacia el Mediterráneo.
Las maniobras de Irán, que incluyen fuego real en el estrecho de Ormuz, se suman a la llegada del portaaviones estadounidense, lo que evidencia las crecientes tensiones entre las dos naciones. Este estrecho, por donde transita una significativa porción del petróleo mundial, se ha convertido en un punto crítico de atención internacional. A pesar del aumento de buques de guerra y aviones en la región, no hay indicios claros de que Estados Unidos planee un ataque inminente, aunque el presidente Donald Trump mantiene la opción abierta.
En el contexto interno, Irán enfrenta un creciente descontento social debido a la represión de protestas, mientras se llevan a cabo ceremonias en memoria de las víctimas de la represión. Durante estos actos, la población ha expresado su descontento hacia el gobierno, a pesar de las advertencias de las autoridades. Las recientes maniobras militares, que se desarrollan en el golfo de Omán y el océano Índico, buscan mejorar la cooperación y el intercambio de experiencias entre las fuerzas iraníes y rusas, aunque la participación de China en estos ejercicios aún no ha sido confirmada.



