Un total de 17 personas han perdido la vida, según informaron las autoridades talibanas afganas, durante una serie de bombardeos realizados por el Ejército de Pakistán en la noche del miércoles. Estos ataques se dirigieron a siete instalaciones que se consideran campamentos de grupos armados como Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) y el Estado Islámico, en respuesta a una ola de atentados suicidas en territorio paquistaní.

Los bombardeos se llevaron a cabo principalmente en la provincia de Nangarhar, donde uno de los ataques destruyó completamente una vivienda en el distrito de Beshud, donde se encontraban alrededor de 20 personas. Fuentes oficiales afganas confirmaron que entre las víctimas fatales hay once menores de edad, mientras que cinco individuos más resultaron heridos y están recibiendo atención médica, con un estado de salud estable, según reportes de medios locales.

Desde Pakistán, se ha justificado la acción militar como una respuesta a la creciente violencia provocada por los talibanes paquistaníes, destacando que los ataques fueron realizados con precisión, basados en inteligencia militar. Además, las autoridades mencionaron que han registrado al menos tres atentados suicidas en el país en las últimas semanas, con un saldo de más de 80 muertos. A su vez, hicieron un llamado a la comunidad internacional para que inste al régimen talibán a tomar medidas que eviten el uso de su territorio para actividades terroristas, enfatizando la necesidad de garantizar la seguridad regional.