Un ataque aéreo llevado a cabo por Pakistán contra un centro de rehabilitación de drogas en Kabul, Afganistán, dejó un saldo trágico de decenas de muertos la noche del lunes. Este suceso se sitúa como el más letal en medio de un conflicto que se intensifica entre ambos países vecinos.

Durante la noche y la mañana del martes, se observaron ambulancias transportando al menos 75 cuerpos, muchos de ellos en bolsas o ataúdes. Una evaluación preliminar realizada por una agencia de la ONU indicó que la cifra de fallecidos podría ser aún mayor, destacando que se encontró una “destrucción total” en una parte del centro, que albergaba a aproximadamente 180 jóvenes, sin que se registraran sobrevivientes.

El gobierno paquistaní asumió la responsabilidad del ataque, uno de seis realizados en Afganistán ese día. No obstante, el ministro de Información, Ataullah Tarar, afirmó que el objetivo era un depósito de municiones. En medio de este contexto, un portavoz talibán advirtió sobre posibles represalias, lo que podría llevar a una escalada del conflicto entre dos naciones con fuertes lazos culturales. A pesar de los llamamientos al diálogo por parte de China, Pakistán ha mantenido su postura y continúa su ofensiva, generando preocupación por el bienestar de la población civil en la región.