En un contexto global marcado por tensiones bélicas entre Estados Unidos, Irán e Israel, Argentina se posiciona como un jugador clave en el mercado energético. El aumento en el precio del barril de petróleo se traduce en un significativo potencial económico para el país, ya que cada incremento de un dólar representa aproximadamente 125 millones de dólares adicionales en exportaciones.

De acuerdo a información oficial de la Secretaría de Energía de la Nación, en enero de 2026, Argentina logró una producción de 4.262.675 metros cúbicos de crudo, alcanzando el nivel más alto registrado hasta la fecha. Este volumen supera el anterior récord de diciembre de 2025, que se situaba en 4.245.403 metros cúbicos, y representa un crecimiento interanual del 15,7% en comparación con enero del año pasado. Para encontrar cifras superiores a los 4 millones de metros cúbicos, es necesario retroceder a 1999, cuando comenzó una caída sostenida en la producción que fue revertida en agosto de 2025 gracias al desarrollo del shale.

El Ministerio de Economía informó que en enero se produjeron 882,2 barriles de petróleo por día, un 16,5% más que en el mismo mes del año anterior, aunque este aumento se debe en gran medida a la Cuenca Neuquina. Esta provincia, centro de la formación Vaca Muerta, experimentó un notable crecimiento interanual del 32,37%, alcanzando 2.971.259 metros cúbicos, lo que representa el 69,7% de la producción total del país. Sin embargo, otras cuencas convencionales en Argentina, como Chubut, Santa Cruz y Mendoza, han mostrado descensos significativos en su producción.

El récord alcanzado en la producción local se da en un momento crítico a nivel internacional, con el precio del barril Brent superando los 80 dólares. La posibilidad de un cierre en el Estrecho de Ormuz, a través del cual transita el 20% del suministro global, mantiene en alerta a las refinerías de todo el mundo. Este escenario de inestabilidad obliga a los mercados a buscar fuentes alternativas y confiables, lo que presenta a Argentina una oportunidad de maximizar sus ingresos por exportaciones en un contexto de precios en alza. Con la infraestructura de transporte en proceso de optimización, Argentina se posiciona no solo como un potencial proveedor, sino como un abastecedor estratégico capaz de llenar los vacíos que deja la inestabilidad en el Golfo Pérsico.