La cineasta gallega Anxos Fazáns, nacida en Pontevedra en 1992, ha tenido un exitoso debut en el mundo del cine con su primer largometraje, A estación violenta. Esta obra, inspirada en la novela de Manuel Jabois, ofrece un conmovedor retrato de una generación marcada por la pérdida y las adicciones, retratando cómo sus integrantes han llegado a habitar un espacio de sombras y nostalgia.
Con su segundo trabajo, Las líneas discontinuas, que coescribió junto a Ian de la Rosa, Fazáns da un paso adelante en su carrera cinematográfica. La directora destaca que, aunque las dos películas son distintas, comparten ciertos temas centrales como las relaciones humanas, la identidad y el sentido de pertenencia. En esta nueva entrega, se ha propuesto trabajar de manera más intencionada las interpretaciones y el uso del espacio, buscando un enfoque más íntimo y minimalista en la narrativa.
La trama de Las líneas discontinuas se centra en Bea, interpretada por Mara Sánchez, una mujer en crisis que se enfrenta a una inminente separación y a un cambio de vida. La historia comienza cuando, tras un agotador rodaje, llega a su hogar y descubre un desorden inesperado, además de la presencia de Denís (Adam Prieto), un joven que se encuentra en una encrucijada similar. A través de esta conexión intergeneracional, la película aborda temas como la amistad y la búsqueda de identidad sin caer en estereotipos, ofreciendo una mirada fresca y realista sobre la vida de los personajes trans en el cine argentino.



