Investigadores han encontrado indicios de que algunos de los grandes volcanes en Marte podrían contener glaciares ocultos bajo una densa capa de ceniza y polvo. Este hallazgo, revelado en un artículo publicado en la revista Icarus, sugiere que ciertas formaciones cercanas al ecuador del planeta rojo, que anteriormente se pensaban únicamente como acumulaciones de rocas, podrían albergar importantes reservas de hielo similares a las que se encuentran en la Antártida, bajo volcanes activos.
La posible existencia de estas masas de hielo subterráneas, protegidas por materiales volcánicos, desafía la noción predominante de que el agua en Marte se encuentra exclusivamente en sus polos. Esta nueva perspectiva abre un debate sobre la exploración de estas áreas, que están cada vez más restringidas por normativas internacionales para prevenir la contaminación biológica. Durante años, se ha confirmado la presencia de hielo en la superficie de los polos marcianos, pero se creía que la región ecuatorial carecía de grandes cantidades de agua, lo que la hacía atractiva para futuras misiones robóticas debido a su accesibilidad y clima más templado.
Sin embargo, la posibilidad de descubrir glaciares bajo volcanes como Hecates Tholus plantea importantes interrogantes sobre las estrategias de exploración. La comunidad científica se cuestiona por qué instrumentos avanzados de radar, como el SHARAD del Mars Reconnaissance Orbiter, no han logrado detectar estos glaciares ecuatoriales. Se sugiere que la efectividad de estos dispositivos podría verse limitada en terrenos inclinados y cubiertos de ceniza, lo que dificulta la obtención de imágenes subterráneas nítidas. Los expertos opinan que solo a través de misiones robóticas o de exploración humana se podrá confirmar la extensión y accesibilidad de estos depósitos, lo que podría obligar a revisar los criterios de protección planetaria y redefinir las áreas prohibidas en el planeta rojo.
Además, el estudio establece una comparación entre el volcán Hecates Tholus y la Isla Decepción en la Antártida, donde se han encontrado glaciares enterrados bajo cenizas tras erupciones en las décadas de 1960 y 1970. Las similitudes observadas en las estructuras de ambos lugares, como fracturas y patrones de erosión, refuerzan la hipótesis de que Marte también podría albergar un núcleo de hielo masivo, lo que transformaría el panorama de la exploración espacial en el planeta.



