Arturo Béjar, un antiguo ingeniero del área de Seguridad de Meta, afirmó durante un juicio en Estados Unidos que la compañía conocía los daños que sus productos podían causar en niños y adolescentes, pero decidió no introducir cambios. Según su testimonio, llegó a comunicarse al menos cien veces con el director ejecutivo de la empresa, Mark Zuckerberg, para advertirle sobre esos riesgos.
Béjar declaró durante las jornadas del martes y el miércoles en el proceso que enfrenta Meta contra una coalición de estados estadounidenses. Las autoridades acusan a la compañía de haber diseñado deliberadamente Facebook e Instagram para favorecer el uso intensivo de sus plataformas por parte de menores.
El caso pone bajo análisis distintas características de esas redes sociales, entre ellas el desplazamiento infinito de contenidos y los sistemas de recomendación. Durante su testimonio, Béjar sostuvo que esas herramientas llegaron a promover publicaciones de depredadores sexuales, imágenes con violencia gráfica y otros materiales potencialmente perjudiciales.
El exingeniero trabajó durante seis años en las herramientas de seguridad de Meta. Aunque dejó la empresa en 2015, regresó en 2019 como asesor externo y permaneció en esa función hasta su salida definitiva, en 2021. También reconoció que, especialmente durante su primera etapa, no era plenamente consciente de los riesgos que las redes sociales representaban para los menores.
Según relató, su percepción cambió cuando su hija adolescente abrió una cuenta de Instagram para compartir su interés por los automóviles y terminó siendo víctima de acoso. A partir de esa experiencia, Béjar comenzó a advertir con mayor énfasis sobre los problemas vinculados con la seguridad de los usuarios jóvenes.



