Angie Landaburu, modelo e influencer, ha compartido su experiencia sobre la alta autoexigencia que vivió desde su infancia. En una reciente entrevista, recordó cómo en su hogar siempre se valoraba la excelencia, con la idea de que un ocho no era suficiente. "Era la mejor en todo, y aunque no era una presión directa de mis padres, había una expectativa implícita de sobresalir en cada área de mi vida", comentó.
A los 20 años, Angie se casó con su novio de la adolescencia, en un entorno familiar que priorizaba las tradiciones y los proyectos compartidos. Juntos, decidieron mudarse al exterior, primero a Estados Unidos y luego a otros destinos, mientras ella desarrollaba su carrera en el sector del lujo. Sin embargo, la llegada de la pandemia y la distancia de su familia la llevaron a reflexionar sobre lo que realmente era importante para ella.
Su regreso a Argentina marcó un nuevo comienzo. En una cena con su mejor amigo, conoció a Augusto Marini, su actual pareja. "Fue una conexión instantánea, me cautivó su inteligencia y valores", recordó. A lo largo de su relación, Angie ha aprendido a valorar el tiempo y los vínculos significativos, destacando la importancia de elegir a las personas con las que se comparte la vida. La maternidad, con el nacimiento de su hijo Alessandro, ha sido un punto de inflexión, redefiniendo su forma de amar y de entender la familia, llevándola a replantear sus prioridades de manera profunda.



