Expertos en economía han calificado como "jurídicamente inviable" la advertencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de interrumpir las relaciones comerciales con España debido a la negativa de este país a ceder sus bases militares para operaciones en Irán. Según el analista Franco Macchiavelli, esta amenaza no solo resulta poco viable en términos legales, sino que también sería contraria a los intereses económicos de Estados Unidos y carece de sustento en el marco del derecho internacional y la normativa de la Unión Europea.
Macchiavelli destaca que el principal obstáculo para Trump es que España no cuenta con una política comercial independiente. Desde el Tratado de Roma de 1957, esta responsabilidad recae exclusivamente en la Unión Europea. Por lo tanto, el país ibérico no tiene la facultad de negociar aranceles o firmar tratados comerciales de manera unilateral, y cualquier sanción que se imponga a España afectaría automáticamente a los demás Estados miembros de la UE.
El analista además señala que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, que podría otorgarle a Trump poderes excepcionales en comercio exterior, no permite la imposición general de aranceles. En este sentido, la balanza comercial favorece a España, que el año pasado exportó a Estados Unidos productos por un valor de 16.700 millones de euros mientras que importó 30.100 millones. Esto genera un déficit comercial para España, lo que sugiere que cualquier ruptura de relaciones sería más perjudicial para Estados Unidos.
Sin embargo, hay un área crítica: la dependencia energética de España respecto a Estados Unidos, que es su principal proveedor de gas natural licuado y crudo. Esta situación podría ser un punto sensible en el contexto actual, aunque Macchiavelli sostiene que los sectores españoles más afectados, como el agroalimentario, maquinaria y moda, tienen incentivos sólidos para mantener la relación comercial activa.



