Amnistía Internacional reclamó este viernes al estado de Tennessee que conmute la pena de muerte de Christa Pike, condenada por el asesinato en primer grado de una compañera de clase cometido en 1996, cuando tenía 19 años. El pedido se produjo después de que Pike fuera hospitalizada tras recibir dos inyecciones letales durante un intento fallido de ejecución.

La organización calificó el procedimiento como una “muestra de extrema crueldad” y un “castigo cruel e inhumano”. También volvió a exigir la abolición de la pena de muerte en Estados Unidos y en el resto del mundo. Justin Mazzola, subdirector de investigación de Amnistía Internacional de Estados Unidos, sostuvo que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, “no ha querido” detener la ejecución y cuestionó que las autoridades se apresuraran a llevarla adelante.

La ejecución había quedado temporalmente suspendida mientras se revisaban los abusos que Pike habría sufrido durante su infancia, pero el Tribunal Supremo anuló esa medida. Según Amnistía Internacional, las autoridades retomaron entonces el procedimiento, que terminó con dos intentos fallidos y la hospitalización de la condenada.

La organización señaló además que se trata del segundo episodio de estas características registrado en Tennessee en menos de cinco meses. En mayo, Tony Carruthers atravesó una situación similar cuando el personal médico no logró establecer un acceso intravenoso durante más de una hora.

A partir de ambos casos, Amnistía denunció el “largo historial de ejecuciones malogradas” del estado y afirmó que el sistema de pena de muerte está “irremediablemente roto”. La entidad sostuvo que ningún Gobierno debería tener la “facultad de aplicarla” y reclamó que la pena capital sea abolida de inmediato.