El representante especial de la OTAN para la Vecindad Sur, Javier Colomina, advirtió que la Alianza Atlántica deberá incrementar, tarde o temprano, su presencia en el Sahel y eventualmente intervenir de algún modo ante la amenaza que representa la región. Según planteó, el área se convirtió en el epicentro del terrorismo mundial y concentra múltiples tráficos ilícitos vinculados con la actividad yihadista.

Durante una intervención en los “Diálogos para la Seguridad”, realizados en la sede del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), en Madrid, Colomina cuestionó la dificultad para instalar entre los países aliados la gravedad de la situación en el Sahel y su impacto sobre el flanco sur de Europa. El funcionario remarcó que el riesgo no se limita a la migración irregular, sino que también abarca el conjunto de tráficos ilícitos que confluyen en el terrorismo yihadista.

“Hay todavía bastante incomprensión en muchos de los países europeos, mucha más honestamente de la que los países del sur tenemos en relación con los retos securitarios que están en el norte”, sostuvo. Colomina señaló especialmente a varios países del norte de Europa y reconoció que resulta difícil mantener el tema en la agenda, ya que tanto para los integrantes de la OTAN como para los de la Unión Europea existen asuntos considerados “más urgentes” y “más prioritarios”, en particular la guerra en Ucrania. A diferencia de ese conflicto, que en algún momento podría concluir mediante un acuerdo, consideró “prácticamente imposible imaginar el final” de los problemas que atraviesan al Sahel.