La reciente implementación de la Ley Nacional de Extinción de Dominio en México ha generado preocupación entre los propietarios de inmuebles en alquiler. Esta normativa, cuyo objetivo principal es combatir la delincuencia organizada y otros delitos graves, ha permitido que los arrendatarios se conviertan en un potencial riesgo para sus propietarios. En este contexto, los dueños de inmuebles deben estar al tanto de las implicancias legales de esta ley, que puede llevar a la pérdida de su patrimonio si no toman las precauciones necesarias.
El funcionamiento de la ley establece que el Ministerio Público tiene la facultad de solicitar la extinción del derecho de propiedad sobre bienes inmuebles que hayan sido utilizados para la comisión de delitos, sin importar si el propietario está involucrado en la actividad delictiva. Esto significa que, aun sin una relación directa con el delito, un propietario puede verse afectado por la acción legal que busca despojarlo de su propiedad. Este proceso se lleva a cabo de manera independiente del sistema penal, lo que complica aún más la situación para los arrendadores.
Una de las principales recomendaciones para los propietarios de viviendas en alquiler es que sus contratos de arrendamiento estén debidamente ratificados ante un notario público. Esta acción no solo otorga un respaldo legal al acuerdo, sino que también confiere al documento una “fecha cierta”, un elemento esencial que puede ser crucial en caso de que se presente un litigio. La existencia de esta fecha permite al juez suponer que el arrendador actuó de buena fe y que el contrato fue formalizado antes de que se cometiera el delito por el inquilino.
La ley también establece condiciones específicas para que los propietarios puedan defenderse adecuadamente. Entre ellas, se requiere que el contrato de arrendamiento sea anterior a la comisión del delito y que cumpla con todas las formalidades legales pertinentes. Si un propietario no puede demostrar que su contrato tiene fecha cierta y fue formalizado antes de que se produjera el hecho ilícito, se corre el riesgo de que se asuma que el arrendamiento se realizó después del delito, lo que podría resultar en la pérdida definitiva de la propiedad.
Para fortalecer la protección legal, es recomendable que el contrato de arrendamiento incluya cláusulas que prohíban expresamente el subarrendamiento y que se haga referencia a la extinción de dominio. Además, los propietarios deberían considerar la entrega de comprobantes fiscales que evidencien los pagos de renta, así como realizar una investigación exhaustiva sobre el perfil del arrendatario y exigir garantías adicionales que respalden el arrendamiento.
Finalmente, la ratificación del contrato ante notario y la documentación adicional recomendada son pasos fundamentales para demostrar la buena fe del propietario ante cualquier proceso legal que pudiera surgir. En un entorno legal tan complejo y potencialmente perjudicial, la prevención y el asesoramiento legal adecuado se vuelven indispensables para resguardar el patrimonio de quienes deciden arrendar sus propiedades en México.



