El 19 de noviembre pasado, Alessandro Lequio atravesó uno de los momentos más difíciles de su carrera en los medios, al ser despedido del programa "Vamos a ver". Este drástico cambio se produjo a raíz de la controversia generada por las memorias de su exesposa, Antonia Dell’Atte, quien reveló episodios de maltrato durante su matrimonio en 1991. Aunque la denuncia original fue retirada, los documentos judiciales que respaldaban parcialmente su relato complicaron aún más la situación del mediático, lo que llevó a Telecinco a decidir su desvinculación.

La cadena de televisión optó por un acuerdo extrajudicial, cuyo monto se estima en alrededor de 700.000 euros, para evitar un proceso legal largo y polémico que habría mantenido a Lequio bajo el escrutinio público durante un extenso periodo. Desde su despido, el comunicador ha cambiado radicalmente su enfoque, eligiendo distanciarse del spotlight y dedicar más tiempo a su vida familiar, especialmente a su hija Ginevra. A pesar de su ausencia en la televisión, su presencia en redes sociales se ha transformado, limitando la posibilidad de comentarios en sus publicaciones para evitar críticas no deseadas.

En su nuevo espacio digital, Lequio ha optado por abordar temas políticos y sociales, dejando atrás la polémica que marcó su etapa en la televisión. Recientemente, ha expresado su opinión sobre la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl y ha criticado la incoherencia de ciertos discursos en ceremonias como los Grammy, donde artistas como Billie Eilish cuestionan políticas de frontera desde una posición de privilegio. Además, ha manifestado su preocupación por la falta de libertad de prensa en España, señalando que existe una "libertad de prensa con carnet ideológico". Este giro en su actividad en redes refleja un claro cambio hacia un análisis crítico y un enfoque más reflexivo sobre la realidad actual.