Más de 24 alcaldes de la región del Vraem se congregaron este miércoles en las afueras del Palacio de Gobierno, en una manifestación que busca visibilizar las problemáticas que enfrentan sus comunidades. Esta acción, que incluyó el encadenamiento de varios representantes municipales, fue impulsada por la frustración acumulada debido a la falta de respuesta del Ejecutivo a una serie de peticiones que, según afirman, llevan años sin ser atendidas. La situación en esta zona del país, marcada por la pobreza y la falta de infraestructura adecuada, ha provocado que los alcaldes se vean obligados a recurrir a medidas extremas para hacer oír su voz.

La protesta, organizada por la Asociación de Municipalidades del Valle de los ríos Apurímac y Ene (Vraem), se realizó en el frontis de la Casa de Pizarro, donde las autoridades locales se manifestaron con pancartas y gritos de protesta. Una de las demandas más urgentes es la necesidad de incluir sus proyectos en el crédito suplementario, que consideran fundamental para la ejecución de obras públicas vitales en sus distritos. Sin el financiamiento adecuado, sostienen, se ven imposibilitados de mejorar servicios esenciales como la salud, el saneamiento y la conectividad vial, lo que agrava aún más la situación de sus poblaciones.

Los alcaldes han señalado que, a pesar de haber presentado sus requerimientos en múltiples ocasiones, no han recibido respuestas concretas por parte del Gobierno central. Durante la manifestación, el presidente de la mancomunidad, Yuri Cahuana Quispe, enfatizó que su objetivo no es solo solicitar recursos, sino exigir soluciones efectivas que atiendan las necesidades urgentes de sus pueblos. La frustración fue palpable en sus palabras, evidenciando el sentimiento de abandono que prevalece en la región, donde los problemas sociales y económicos son cada vez más acuciantes.

La carencia de recursos es un tema recurrente en las declaraciones de los alcaldes. Aseguran que los presupuestos municipales son insuficientes y que la transferencia de fondos a través del Fondo de Compensación Municipal no cubre las necesidades básicas de sus comunidades. Esta situación se agrava en un contexto donde la población enfrenta problemas de salud graves, como la anemia, mientras que las autoridades locales observan con descontento cómo el Gobierno prioriza inversiones en áreas que consideran menos urgentes.

En un momento crítico de la protesta, uno de los alcaldes expresó su indignación por las decisiones del Estado, que parecen ignorar las necesidades básicas de la población. "El pueblo le va a decir no a los aviones, sí a los proyectos de envergadura para cerrar ciertas brechas, porque no es justo que en nuestros distritos del Vraem no haya agua", declaró, resaltando la desconexión entre las prioridades gubernamentales y la realidad que viven los ciudadanos en el Vraem.

Finalmente, tras varias horas de presión en las puertas del Palacio de Gobierno, los alcaldes lograron reunirse con el presidente de la República, José María Balcázar. Durante este encuentro, pudieron exponer de manera directa sus preocupaciones y exigencias, un paso que, aunque tardío, representa un primer intento de diálogo en busca de soluciones. La expectativa ahora se centra en si el Gobierno tomará en cuenta las demandas de estas comunidades y si se establecerán mecanismos efectivos para atender sus necesidades de forma sostenida. La lucha de los alcaldes del Vraem es un recordatorio de la urgencia de atender las realidades de las regiones más vulnerables del país y la importancia de un Estado presente que brinde respuestas a sus ciudadanos.