Personas migrantes que atraviesan México son captadas mediante falsas ofertas laborales y luego víctimas de secuestros y extorsiones. Una investigación de la Universidad de Guadalajara señala que las organizaciones criminales aprovechan la búsqueda de empleo para privar de la libertad a quienes migran y exigir dinero a cambio de su liberación.
La investigadora Michele Ferris Dobles explicó que el acceso inmediato a los fondos, facilitado por las aplicaciones bancarias, amplió los riesgos para las víctimas. Los delincuentes reclaman pagos a familiares a través de plataformas como PayPal y Western Union, pero también obligan a las personas secuestradas a utilizar sus propias aplicaciones de bancarización para realizar transferencias electrónicas en tiempo real.
Durante su permanencia en albergues de entidades como Guadalajara y Saltillo, Ferris Dobles identificó que algunos migrantes permanecen allí entre seis y ocho meses. Ese período de espera se desarrolla en un contexto de incertidumbre y exposición a situaciones de secuestro y extorsión, mientras las personas intentan continuar su recorrido o resolver su situación migratoria.
La investigadora también vinculó la prolongación de la permanencia en México con el endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos. Según su análisis, la llamada “externalización de las fronteras” desplaza parte de la problemática hacia territorio mexicano y convierte la espera en los albergues y la inseguridad en componentes del proceso migratorio. En ese escenario, la tecnología funciona como una herramienta de doble filo: facilita el acceso al dinero, pero también puede ser utilizada por las redes delictivas para obtenerlo bajo coerción.



