Amnistía Internacional denunció que combatientes del Movimiento 23 de Marzo (M23) habrían cometido ejecuciones sumarias, torturas, detenciones arbitrarias y reclutamientos forzosos contra trabajadores de explotaciones mineras artesanales del este de la República Democrática del Congo (RDC). La organización también acusó al grupo de facilitar el traslado clandestino de oro y coltán hacia territorio de Ruanda, según un informe publicado este domingo.

El documento, titulado “República Democrática del Congo: ‘No hemos venido a jugar’. Abusos cometidos por el M23 en las minas artesanales y tráfico de oro y coltán hacia Ruanda”, ubica buena parte de los hechos denunciados en las explotaciones de Rubaya, en la provincia de Kivu Norte, y Lomera, en Kivu Sur.

De acuerdo con la investigación, integrantes del M23 habrían obligado a trabajadores a extraer minerales en condiciones extremas. En algunas minas de coltán cercanas a Rubaya y en Lomera, los empleados fueron mantenidos bajo tierra durante más de una semana sin interrupción.

Amnistía Internacional señaló que los abusos documentados podrían constituir crímenes de guerra. Además, sostuvo que el presunto expolio de recursos minerales atribuido al M23 y el tráfico de oro y coltán hacia Ruanda podrían encuadrarse en el crimen de guerra de saqueo.

La entidad afirmó que el grupo, al que describió como respaldado por Ruanda, utiliza la violencia y el miedo contra quienes trabajan en las minas mientras los recursos minerales son trasladados a través de la frontera. El informe concentra sus denuncias en las condiciones de explotación y en las operaciones vinculadas con el comercio clandestino de esos minerales.