Un mes después del trágico accidente ferroviario en Adamuz, que dejó un saldo de 46 personas fallecidas y más de 150 heridas, las investigaciones continúan en busca de las causas del siniestro ocurrido el 18 de enero. Recientemente, la Guardia Civil presentó un nuevo informe que amplía las primeras conclusiones entregadas al juzgado de Montoro, sugiriendo diversas hipótesis sobre el incidente.

Los datos indican que el descarrilamiento se produjo en el kilómetro 318,693 de la línea de alta velocidad, en un intervalo de tiempo crítico entre las 19:43:37 y las 19:43:41. El tren involucrado, operado por Iryo, se dirigía a Madrid cuando varios de sus vagones se desplazaron hacia la vía contraria. En esos momentos, un tren Alvia que provenía de Madrid y se dirigía a Huelva transitaba por la zona a una velocidad de 208 km/h.

La Guardia Civil se enfoca en tres posibles causas del accidente. La principal hipótesis investiga un posible fallo en las infraestructuras ferroviarias, especialmente en el estado del carril y las soldaduras. Además, se contempla la posibilidad de que un tren anterior haya perdido alguna pieza, afectando la estructura de la vía. Por último, se evalúan otras causas, incluyendo sabotaje o deficiencias en el mantenimiento. Las autoridades han solicitado análisis de laboratorio para examinar si hay indicios de sustancias explosivas o corrosivas en el lugar del accidente.