Cada jueves, Hannelore Labitzke, una mujer de 90 años, llega puntual al centro comercial Alstertal de Hamburgo, Alemania, con un plátano en su bolso. En verano, hace su trayecto en bicicleta, mientras que en invierno opta por el autobús. Su jornada laboral comienza en la caja del supermercado Budni, donde recibe a cada cliente con un cálido "que tenga un buen día", ya que un simple saludo no le parece suficiente. Labitzke lleva 45 años en el mismo puesto, y no considera su labor como un "trabajo", sino como parte de su vida diaria.

Originaria de Mecklemburgo, Hannelore y su esposo tuvieron una gasolinera y una empresa de taxis antes de que ella comenzara su andanza en el centro comercial. Desde su incorporación a Budni, ha visto cómo la tienda se ha trasladado en dos ocasiones y ha experimentado cambios en los sistemas y en el personal. Sin embargo, su compromiso ha permanecido inalterable, y sigue siendo la cajera más longeva del país.

Los clientes la conocen cariñosamente como “Lala” y han compartido con ella momentos a lo largo de las décadas. Algunos incluso organizan sus compras para coincidir con sus turnos. A pesar de tener derecho a la jubilación, Labitzke se siente feliz de seguir trabajando. "No puedo estar sentada frente al televisor todo el día. Lo haré cuando cumpla 100 años", afirma con determinación. Su presencia es valorada por los compañeros y directivos, quienes destacan su calidez y dedicación como un pilar fundamental en la comunidad del supermercado.