Stephen King nunca consideró apropiada la elección de Jack Nicholson para interpretar a Jack Torrance en El resplandor. En la historia, Torrance es un novelista y un alcohólico en recuperación que acepta cuidar el hotel Overlook junto con su esposa y su hijo pequeño. El establecimiento está ubicado en las frías montañas de Colorado y permanece cerrado al público durante el invierno.
La trama gira alrededor del aislamiento y de la manera en que los fantasmas de la mente pueden deteriorar la cordura. La adaptación cinematográfica fue dirigida por Stanley Kubrick y se convirtió en un clásico, aunque King la describió como “un gran cadillac sin motor”. Para el escritor, la versión de Torrance en la novela despertaba confianza y empatía, por lo que su transformación resultaba más sorpresiva y dolorosa.
Nicholson, en cambio, había alcanzado gran notoriedad con Atrapado sin salida, una película ambientada en un manicomio. Según esa lectura, el público ya estaba predispuesto a sospechar desde el comienzo cuál sería el desenlace del personaje: su completa locura y la persecución de su familia con un hacha.
Uno de los aspectos más inquietantes de la historia es la progresión de esos cambios. La esposa y el niño comienzan a advertir pequeñas modificaciones, cada vez más preocupantes, en el comportamiento de Torrance. Esa deriva permite leer la trama no solo como un relato de terror, sino también como una representación del aislamiento y de la pérdida gradual de la razón.



