En el Festival de Málaga, el cineasta chileno Sergio Castro San Martín estrena su segundo largometraje titulado 'Mil pedazos'. Este film, que se caracteriza por su enfoque minimalista y un mensaje impactante, narra un intenso viaje emocional hacia los límites de la condición humana, combinando elementos de road movie y una tragedia familiar.

La producción se desarrolla en el Valle del Elqui, una región semidesértica de Coquimbo, y busca desafiar las normas del cine convencional chileno, que suele concentrarse en la capital del país. Según Castro, el cine chileno atraviesa un momento de gran calidad y diversidad, lo que se refleja en esta coproducción con España y Argentina que compite en la sección oficial del festival junto a otras 21 obras, de las cuales nueve son de América Latina.

La trama gira en torno a Miguel, Isabel y su hija Emilia, quienes emprenden un viaje familiar que se ve interrumpido por un accidente devastador en medio del desierto. Castro destaca la importancia de explorar las dinámicas familiares en el cine, enfatizando que cada familia es única y el cine permite acceder a esos espacios íntimos. La película, impulsada por un enfoque visceral y directo, también está inspirada en la leyenda del ermitaño de las Chiclas, un cirujano que se retira a las montañas tras perder a su familia en un accidente.

La cinta incluye la presencia de una perra llamada Eve, cuyo papel, aunque desafiante de abordar, resulta fundamental en la narrativa. Castro, conocido por su obra anterior 'La mujer de barro', busca con 'Mil pedazos' ofrecer una experiencia cinematográfica que invite a la reflexión sobre la vida y la muerte.