La emisora Rock & Pop se ha posicionado como un referente en el ámbito radial, destacándose por su enfoque humano en un mundo dominado por la tecnología y los algoritmos. Su director, Julián Pento Etchevarría, expresa que la radio debe ser un espacio de calidez y conexión, en contraste con el frío de los datos y las métricas digitales. Este enfoque es parte de su estrategia para reposicionar la señal en el contexto de la comunicación contemporánea, donde muchos sostienen que la radio ha quedado obsoleta. Sin embargo, los números sugieren lo contrario: Rock & Pop cuenta con alrededor de 850 mil oyentes en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), un número que se eleva si se consideran las audiencias digitales y streaming.
La reciente obtención del Diploma Finalista en los New York Festivals Radio Awards, en la categoría de Station Promotion, es un reflejo del esfuerzo y la dedicación del equipo detrás de la emisora. Este reconocimiento no solo resalta la calidad de sus producciones, sino que también marca un hito en la reposición de la emisora en la escena internacional. Etchevarría menciona que este premio es un gesto reconfortante que valida su visión de la radio como un medio vibrante que se adapta a las nuevas realidades sin perder su esencia. La campaña que han lanzado, que incluye diez spots publicitarios, busca reafirmar la identidad de Rock & Pop como un refugio para los oyentes en medio del bombardeo de contenido digital.
Desde su llegada a la emisora en 1989, Etchevarría ha sido testigo de la evolución de Rock & Pop. Comenzó su trayectoria como operador, en un momento en que la emisora se encontraba en el 106.3 del dial. A lo largo de los años, ocupó diferentes roles, desde productor hasta musicalizador, hasta convertirse en director en 2021. Esta experiencia le ha permitido comprender profundamente la esencia de la radio y adaptarla a los tiempos que corren. Para él, la radio es más que un medio de comunicación; es un acompañante diario que brinda compañía y contenido relevante a sus oyentes, independientemente de los cambios tecnológicos.
Uno de los aspectos que Etchevarría destaca es la conexión emocional que la radio establece con su audiencia. A diferencia de los algoritmos y la programación automatizada, la radio ofrece una experiencia única. La gente sabe que puede sintonizar su programa favorito a la misma hora, todos los días, y encontrarse con la misma voz que les acompaña, sin importar las circunstancias externas. Esta constancia genera un lazo de fidelidad que se traduce en cifras concretas: un alto porcentaje de la población del AMBA consume radio al menos una vez por semana, lo que demuestra que la radio sigue siendo un medio relevante y querido.
Además, la radio ha sabido adaptarse a las nuevas plataformas y tecnologías. Rock & Pop no se limita a la transmisión tradicional, sino que también está presente en plataformas digitales como YouTube, lo que le permite ampliar su alcance y atraer a una audiencia más joven. Este enfoque dual, combinando lo mejor de la radio tradicional con las posibilidades que ofrece lo digital, ha sido clave para mantener su relevancia en un entorno mediático cada vez más competido. La capacidad de la radio para ofrecer contenido en tiempo real, ya sea información de último momento o entretenimiento, la sitúa como un medio indispensable en la vida de muchas personas.
Finalmente, Etchevarría resalta que, a pesar de los desafíos que enfrenta la industria de la comunicación, el futuro de la radio se vislumbra optimista. La esencia de la radio, su capacidad de contar historias y conectar con las personas, sigue siendo relevante en un mundo saturado de información. En este sentido, Rock & Pop se presenta como un bastión de resistencia ante el avance de la tecnología, reafirmando su compromiso de ser un espacio donde la humanidad y la calidez prevalezcan por encima de los algoritmos. Su legado sigue vivo y su futuro, sin dudas, promete seguir inspirando a nuevas generaciones de oyentes.


