Bilbao se rindió ante el carisma y la energía del icónico cantante británico Robbie Williams, quien ofreció un espectáculo memorable en la segunda jornada del festival Bilbao BBK Live. A sus 52 años, el exintegrante de Take That demostró que sigue siendo una de las figuras más brillantes del entretenimiento mundial, llevando a los asistentes a un viaje nostálgico por los grandes éxitos de su carrera y más allá.

El evento tuvo lugar en el emblemático Kobetamendi, donde Williams presentó su nuevo álbum titulado 'Britpop' como parte de su gira mundial 'Long 90's Tour'. Este recorrido musical no solo incluyó sus clásicos más reconocidos, sino que también ofreció versiones de temas icónicos de artistas como Frank Sinatra y Queen, evidenciando su versatilidad y su capacidad para reinventar su música en cada presentación.

Uno de los momentos más destacados de la noche fue la interacción del cantante con el público, que se tornó aún más especial cuando se enteró de que la selección española había avanzado a las semifinales del torneo que disputaba contra Bélgica. Con una energía contagiosa, Williams celebró la victoria de La Roja, diciendo: “¡Vamos, España!”, lo que provocó un estallido de alegría entre los miles de fanáticos presentes que compartieron su euforia.

Con una trayectoria impresionante que incluye más de 90 millones de álbumes vendidos, 18 BRIT Awards —récord absoluto en la historia— y 15 discos que alcanzaron el número uno en el Reino Unido, Robbie Williams ha consolidado su estatus como un gigante del pop mundial. Su capacidad para conectar con el público es inigualable, y lo demostró al iniciar el concierto con 'Let Me Entertain You', un himno que resonó con fuerza entre los asistentes, quienes corearon la canción al unísono desde el principio.

El cantante, que lucía una llamativa chaqueta que lanzó al público al comenzar el show, mantuvo una conexión constante con los espectadores. Su humor y carisma brillaron cuando se dirigió a ellos, incluso intentó comunicarse en español, lo que generó risas y aplausos. Durante la actuación, interpretó varios de sus temas más emblemáticos, como 'Rock DJ' y 'She's The One', dedicando esta última a una seguidora que se encontraba en primera fila, creando un momento emotivo que quedó grabado en la memoria de todos los presentes.

Además de sus éxitos, Williams mostró un lado más personal al hablar de su familia. Orgulloso de ser padre de cuatro hijos, dedicó 'Love My Life' a su esposa, y más tarde sorprendió a sus fans al interpretar 'My Way', de Sinatra, acompañado de una emotiva proyección de fotos familiares. Este gesto no solo demostró su conexión con el público, sino también su deseo de compartir momentos significativos de su vida personal con aquellos que lo han seguido a lo largo de los años.

El espectáculo culminó con el gran clásico 'New York, New York', donde Williams mostró su faceta de crooner, cautivando a los asistentes con su interpretación apasionada. La velada en Bilbao no solo fue un testimonio de su talento indiscutible, sino también un recordatorio de que Robbie Williams sigue siendo una fuerza vital en la música contemporánea, capaz de unir a las personas a través de su arte, su energía y su inconfundible estilo.