Copenhague, 10 de junio (Redacción Medios Digitales) - El Tribunal de Apelación de Noruega tomó una decisión contundente al desestimar la solicitud de Marius Borg Høiby, hijo de la princesa Mette-Marit, para cumplir el resto de su prisión preventiva en su hogar. Esta resolución se produce en un contexto delicado, ya que Høiby enfrenta graves acusaciones, que incluyen 40 delitos, entre los cuales se destacan cuatro casos de violación. La defensa del joven había argumentado que la medida facilitaría su relación con su madre, quien atraviesa un estado de salud crítico a la espera de un trasplante de pulmón.
La solicitud de Høiby había sido previamente aceptada por un juzgado de primera instancia en Oslo, el cual consideró que el riesgo de que el joven quebrantara las restricciones impuestas era bajo. Además, se argumentó que mantenerlo en prisión representaría una carga emocional tanto para él como para su madre. Sin embargo, el Tribunal de Apelación, al evaluar el caso, determinó que existía un "alto grado de probabilidad" de que Høiby reincidiera en el delito, lo que llevó a rechazar la petición.
El fallo del Tribunal de Apelación enfatiza que la situación de salud de la madre no disminuye el riesgo de que Høiby restablezca contacto con las víctimas de sus delitos. En este sentido, los magistrados argumentaron que la decisión no se basa en la voluntad del acusado, sino en su capacidad para manejar los factores de riesgo asociados a su comportamiento. Esta perspectiva subraya la seriedad con la que el sistema judicial noruego aborda los delitos de índole sexual y la protección de las víctimas.
Marius Høiby, de 29 años, se encuentra en prisión desde el 2 de febrero, justo antes del inicio de su juicio. En varias ocasiones, había solicitado cumplir la prisión preventiva en su hogar, utilizando como argumento el deseo de estar cerca de su madre, quien ha sido diagnosticada con fibrosis pulmonar crónica, una enfermedad que ha deteriorado su salud desde 2018. La Casa Real noruega comunicó recientemente que Mette-Marit ha sido incluida en la lista de espera para un trasplante, lo que ha intensificado el sufrimiento emocional del joven, quien ha expresado su angustia ante la situación.
En un emotivo testimonio ante el juez, Høiby compartió su dolor por la condición de su madre, afirmando que cada domingo podría ser la última vez que la vea. Esta declaración ha resonado en diversos medios, generando un debate sobre la justicia y la compasión en casos donde se entrelazan el sufrimiento personal y las responsabilidades legales. La abogada de Høiby, Ellen Holager Andeneæs, no ocultó su decepción ante el fallo y calificó la decisión como "incomprensible", aunque aún no ha confirmado si presentarán un recurso ante el Tribunal Supremo.
La Fiscalía ha solicitado una pena de siete años y siete meses de prisión para Høiby, quien está acusado no solo de violación, sino también de otros delitos que incluyen conducta sexual inapropiada, agresiones, amenazas y violaciones de la ley de narcóticos. Mientras se espera la sentencia, se plantea un dilema sobre cómo equilibrar la justicia con la empatía en un caso que involucra a una figura pública y su familia.
La defensa del joven, hijo de una relación anterior de Mette-Marit antes de su matrimonio con el príncipe heredero Haakon, busca la absolución de los cargos más graves, mientras que acepta una pena menor por algunos delitos menores, como el transporte de marihuana y las amenazas. Este caso pone de manifiesto la complejidad de los procesos judiciales cuando se cruzan las trayectorias personales con la esfera pública, una realidad que plantea interrogantes sobre el papel de la justicia en la vida de aquellos que están bajo el escrutinio de la opinión pública.



