Matthew Lillard relató que atravesó una severa crisis económica después del fracaso comercial de Scooby-Doo 2: Desatado. El actor, conocido por interpretar a Shaggy, aseguró que tuvo que vender su casa y sus autos para sostener a su familia, mientras que su esposa volvió a trabajar. “Vendimos la casa, los coches y mi mujer volvió a trabajar”, recordó durante su testimonio.
Lillard repasó su vínculo con la franquicia y explicó que el éxito de la primera película, estrenada en 2002, lo llevó a pensar que podía convertirse en una gran estrella de taquilla. La producción, protagonizada junto a Freddie Prinze Jr., Sarah Michelle Gellar y Linda Cardellini, recaudó 275 millones de dólares en todo el mundo. “Sentí mucha presión para no arruinarla”, confesó el intérprete al referirse a aquel primer gran papel.
Sin embargo, la secuela de 2004 no alcanzó las expectativas comerciales y, según su propio relato, dio comienzo a un prolongado estancamiento profesional. El actor admitió que durante un tiempo temió convertirse en uno de los intérpretes de los años 90 que no logran recuperar su carrera. También reconoció que responsabilizó a la saga por la falta de oportunidades y afirmó: “Resentí a ‘Scooby-Doo’ durante mucho tiempo”.



