El regreso de Matías Santoianni al mundo del teatro se produjo en un contexto de gran emoción, tras más de dos años alejado de los escenarios. Este tiempo sin actuar, sin la adrenalina de las funciones, fue un periodo de reflexión que, sorprendentemente, lo llevó a un nuevo comienzo.

Todo comenzó con una llamada inesperada de Nico Vázquez, quien lo invitó a unirse al elenco de la exitosa adaptación teatral de Rocky. Aunque la obra ya contaba con un elenco cerrado, un amigo en común sugirió su nombre como una opción para completar el grupo. Santoianni, inicialmente incrédulo ante la propuesta, se sintió abrumado por la emoción. "Me puse a llorar", recuerda, señalando lo significativo que fue para él regresar al escenario.

La reintegración al elenco no fue sencilla, ya que la obra ya había realizado 140 funciones y contaba con un equipo de más de ochenta personas trabajando a la perfección. Sin tiempo para ensayos convencionales, Santoianni se dedicó a observar y a aprender en profundidad los personajes que debía interpretar. Finalmente, su debut llegó casi de sorpresa, y al salir a escena, sintió el latido del público, recordando momentos de gran intensidad en su carrera. "Está rozando lo que me pasaba con Sandro", confiesa, haciendo eco de su trayectoria y de las conexiones que ha cultivado a lo largo de los años.