Margarita Páez, hija del reconocido músico Fito Páez y la actriz Romina Ricci, ha crecido en un entorno donde el arte y la creatividad son parte de la cotidianidad. Desde su infancia, la música ha estado presente en su vida, pero fue tras finalizar el colegio que decidió explorar su pasión por la actuación. A sus 21 años, Margarita comparte su experiencia y su evolución artística, marcada por la búsqueda de su propia identidad lejos de la sombra de sus célebres padres.

Desde muy pequeña, Margarita se familiarizó con el piano, instrumento que comenzó a tocar a la edad de cinco años. Sin embargo, con el tiempo descubrió que su verdadera vocación se hallaba en la actuación. "Siempre tomé la música como parte de mi vida, pero en el escenario actúo con una mayor entrega y pasión", confiesa. A pesar de que la música sigue siendo un componente importante en su vida, Margarita se siente más cómoda expresándose a través de la actuación, un arte que le permite explorar distintas facetas de su personalidad.

En la actualidad, Margarita es la protagonista de la obra "Un ritual de paso", que se reestrena en el espacio teatral El Grito, donde se presenta todos los lunes. En la obra comparte el escenario con Balthazar Murillo, su pareja desde hace dos años, con quien se conoció en el cumpleaños de su madre. Esta relación personal y profesional ha contribuido a su crecimiento artístico, brindándole un espacio donde puede combinar sus emociones y su trabajo en un mismo lugar, lo que ella considera una experiencia enriquecedora.

La familia juega un papel crucial en la vida de Margarita. A pesar de que sus padres son figuras icónicas en el ámbito artístico, ella habla de ellos con admiración y respeto, destacando su apoyo incondicional en su formación. "Para el público son Fito y Romina, pero para mí son simplemente mis papás", señala. Este enfoque le permite llevar el apellido con naturalidad, sin dejar que la presión del legado familiar afecte su camino. Margarita se muestra decidida a trazar su propia trayectoria en el mundo del espectáculo.

Mientras continúa sus estudios en actuación, música e idiomas, Margarita también se encuentra en la fase de desarrollo de nuevos proyectos. Recientemente, participó en la filmación de una película que se estrenará próximamente, lo cual representa un paso más en su ambición de expandir su carrera más allá de las fronteras argentinas. "Mi sueño es vivir de la actuación y, si se presenta la oportunidad, actuar en diferentes escenarios del mundo", expresa con sinceridad.

En una conversación abierta y sincera, Margarita reflexiona sobre su trayectoria y sus sueños. La combinación de su herencia artística y su deseo de ser reconocida por méritos propios la impulsa a seguir adelante, mientras se enfrenta a los desafíos que conlleva la industria del entretenimiento. En un mundo donde las comparaciones son inevitables, ella se mantiene firme en su convicción de que su camino es único y está destinado a dejar su propia huella en el arte. Con una mirada esperanzadora hacia el futuro, Margarita Páez se posiciona como una nueva voz en la escena cultural argentina, lista para asumir los retos que vienen con su carrera en ascenso.