Una revisión de los registros de la plataforma interna de streaming de la Universidad de Indiana mostró que menos de la mitad de los estudiantes comenzaba las películas asignadas por sus docentes y que cerca del 20% llegaba hasta el final. El dato corresponde a la actividad registrada en ese campus y no constituye una estadística nacional, pero coincide con las observaciones de profesores de cine de otras universidades de Estados Unidos.
Hasta 2024, Craig Erpelding daba clases en la Universidad de Indiana y podía consultar quién iniciaba cada película, quién la abandonaba y quién completaba la reproducción. El seguimiento permitió identificar una diferencia entre recibir una consigna y cumplirla: muchos estudiantes ni siquiera daban play, mientras que solo una proporción cercana a uno de cada cinco veía la obra completa.
La situación también fue señalada por otros docentes. Veinte profesores de cine consultados por la periodista Rose Horowitch describieron comportamientos similares entre sus alumnos. Erpelding resumió su sorpresa ante el cambio: “Yo pensaba que si la tarea era ver una película, esa era la mejor tarea del mundo. Pero los estudiantes no la hacen”.
El dato resulta particularmente llamativo porque se trata de jóvenes que eligieron estudiar cine y que, en muchos casos, proyectan dedicarse profesionalmente a las películas. A diferencia de una percepción general o de una encuesta, el registro de Indiana refleja una conducta concreta dentro de una plataforma universitaria. En ese sentido, funciona como una referencia puntual sobre los hábitos de visualización de los estudiantes, aunque no permite extender esos porcentajes al conjunto de las carreras de cine del país.



