Kylie Jenner, reconocida empresaria y personalidad mediática, se encuentra en el centro de una controversia legal tras ser demandada por una exempleada doméstica que alega haber sido víctima de discriminación. La denunciante, Angélica Vásquez, sostiene que su origen nacional y sus creencias religiosas fueron motivos de hostigamiento y exclusión durante su tiempo de trabajo en las propiedades de Jenner en California. Esta situación ha desatado un debate sobre las dinámicas laborales en el ámbito de la celebridad y la responsabilidad de los empleadores en la protección de sus empleados.

Angélica Vásquez, de nacionalidad salvadoreña, comenzó a trabajar para Kylie Jenner el 10 de septiembre de 2024 en su lujosa residencia en Beverly Hills. Una semana después, fue trasladada a otra propiedad en Hidden Hills, donde estaba bajo la supervisión de dos empleadas identificadas como Elsi y Patsy. Según la demanda presentada, Vásquez experimentó un trato hostil desde el primer día, caracterizado por un ambiente de trabajo tóxico y abusivo que, según dice, la afectó profundamente.

La exempleada sostiene que fue objeto de constantes menosprecios y humillaciones por parte de sus colegas, quienes la discriminaban por su raza, su origen y su fe. Vásquez, quien se identifica como católica, menciona que escuchó comentarios despectivos sobre su religión, como afirmaciones de que "los católicos son personas horribles", además de burlas relacionadas con su situación migratoria. Este tipo de acosos, según la denuncia, creó un entorno de trabajo hostil que llevó a la demandante a desarrollar problemas de salud mental, incluyendo ansiedad y síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático.

La demanda también describe una serie de situaciones abusivas en el trabajo. Vásquez menciona que se le asignaban las tareas más arduas, era excluida del equipo y era objeto de gritos y gestos despectivos. Una de las anécdotas más impactantes incluye un incidente en el que una supervisora le arrojó ganchos de ropa durante una reprimenda. Estas acciones, según Vásquez, contribuyeron a su decisión de renunciar en agosto de 2025, tras lo cual reclamó que sus quejas no fueron atendidas adecuadamente.

En su demanda, la exempleada busca compensación por salarios no pagados, daños emocionales y daños punitivos. Aunque muchas de las acusaciones se dirigen a otros miembros del personal, Kylie Jenner aparece como demandada debido a su rol como empleadora y a la supuesta inacción ante las denuncias planteadas por Vásquez. Este aspecto ha generado un debate sobre la responsabilidad de las figuras públicas en el trato hacia sus empleados, especialmente en un contexto donde las dinámicas de poder y privilegio son tan marcadas.

A la fecha, Kylie Jenner no ha emitido comentarios públicos respecto a esta situación legal. Sin embargo, fuentes cercanas a su entorno han ofrecido una versión diferente de los hechos. De acuerdo con estas fuentes, Vásquez era una empleada de nivel inicial que enfrentaba problemas de asistencia y dificultades en su desempeño laboral. Esta perspectiva contrasta con las acusaciones de discriminación y abuso que presenta la demandante, lo que añade complejidad al caso.

El proceso legal apenas comienza y se espera que en las próximas semanas se revelen más detalles sobre la situación. Este tipo de demandas no solo pone en tela de juicio la conducta de figuras públicas como Kylie Jenner, sino que también plantea interrogantes sobre la cultura laboral en el ámbito de las celebridades. La atención que genera este caso podría tener repercusiones significativas, no solo para Jenner, sino también para la forma en que se manejan las relaciones laborales en el mundo del espectáculo y más allá.