São Paulo, 7 de marzo (EFE).– Las ruinas del icónico Cine Copan, ubicado en un edificio diseñado por el reconocido arquitecto Oscar Niemeyer en el corazón de São Paulo, vuelven a cobrar vida con la impactante propuesta teatral 'Hamlet, sueños que vendrán'. Esta audaz interpretación del clásico de William Shakespeare se desarrolla en un entorno donde la desolada estructura del cine se convierte en un personaje más de la obra.
Tras las renovadas puertas de vidrio, los espectadores son recibidos por un vestíbulo semicircular, de techos altos, cuyas paredes exhiben ladrillos anaranjados manchados y restos de cemento en mal estado. En estas superficies que han estado cerradas casi cuatro décadas, se pueden encontrar grafitis que evocan momentos de la obra, incluyendo el célebre soliloquio "ser o no ser", marcando el ingreso a un espacio de profunda vulnerabilidad y reflexión.
En el centro de este lugar, una imponente escalera con barandillas metálicas guía a los asistentes al auditorio principal, donde se llevará a cabo la representación. Al ingresar, el impacto es inmediato: el actor Gabriel Leone, conocido por su papel en 'O Agente Secreto', afirma que todos los que entran quedan asombrados por la magnitud del lugar. Con trajes cubiertos de polvo y en un escenario que solía ser un lujoso cine, los actores parecen diminutos ante la vastedad del auditorio, que aún conserva las huellas de su pasado como sala de proyección, incluyendo los desniveles donde se distribuían las butacas y la antigua cabina de proyección en lo alto.
La atmósfera está impregnada de una frescura terrosa, resultado de años de abandono. Lo que alguna vez fue un cine de prestigio y luego un templo evangélico, ahora se convierte en un "cuerpo vivo" en ruinas que el elenco utiliza como un escenario natural. "El Cine Copan es tan relevante para la obra como el propio Hamlet", confiesa Leone, quien ha interpretado a personajes icónicos en su carrera. Este emblemático cine, inaugurado en 1970 y con capacidad para 1.200 personas, dejó de proyectar películas en 1986 debido a la migración del público a los centros comerciales. 'Hamlet, sueños que vendrán' es el resultado de un deseo conjunto de Leone y el director Rafael Gomes, quienes durante los últimos ocho años habían soñado con llevar la tragedia del príncipe de Dinamarca a un espacio en ruinas. La adaptación busca que "las huellas del tiempo añadan capas de significado" a una historia que ha sido contada en múltiples versiones, ofreciendo una experiencia única y condensada en solo dos horas sin intervalo.



