La figura del espectáculo argentino Evangelina Anderson se encuentra en el centro de una controversia legal tras ser demandada por una suma que supera los 120 millones de pesos. La demandante, Flavia Martínez, quien se presenta como maquilladora y asistente personal de Anderson durante más de dos décadas, hizo pública su acusación en el programa "A la Tarde". Según Martínez, su relación laboral comenzó en 1998, cuando la conoció en el contexto de un programa de televisión, y se consolidó a lo largo de los años, incluyendo periodos significativos como el de "Bailando por un sueño" entre 2005 y 2008.

Desde su perspectiva, Martínez ha narrado que su vínculo con Anderson fue mucho más que el de un simple colaborador. Indicó que, además de realizar tareas de maquillaje, asumió roles de asistente personal y colaboradora en cuestiones de vestuario. En su relato, destacó que en 2023 volvió a trabajar con la modelo en el programa "Los Ocho Escalones", donde sus responsabilidades se extendieron a la coordinación de vestuario y tareas domésticas durante los fines de semana. "Ella contaba con una mucama a tiempo parcial, y yo tenía que cubrir sus horarios los sábados y domingos", explicó Martínez, subrayando la naturaleza de su labor.

El relato de Martínez incluye detalles sobre diversas etapas de su relación laboral con Anderson, mencionando incluso una propuesta de mudanza a Monterrey, donde otros asistentes habrían firmado contratos relacionados con actividades vinculadas al fútbol. Esta acusación ha tomado fuerza en los medios, generando un amplio debate sobre la naturaleza de las relaciones laborales en el mundo del espectáculo, donde muchas veces el trabajo no se formaliza adecuadamente.

La respuesta de Evangelina Anderson no se hizo esperar. La ex participante de "MasterChef Celebrity" se defendió contundentemente, asegurando que Martínez no ha sido más que una amiga y que nunca existió un vínculo laboral formal entre ellas. En una entrevista con el mismo programa donde se expuso la demanda, Anderson afirmó contar con pruebas que desmienten las afirmaciones de Martínez. "Hicimos una mediación y ella no se presentó. Tengo pruebas de que mi maquilladora siempre fue Celeste Paternó, mi hermana", afirmó.

Anderson, además, reveló que Martínez le había solicitado alojamiento en un momento de necesidad, lo que llevó a que ambas convivieran en el Chateau Libertador. "Cuando me fui a México, le dije que debía abandonar la casa porque mi hijo se quedaría allí con mi hermana. Ella me pidió que la llevara conmigo", relató Anderson, sugiriendo que la situación personal de Martínez podría estar influyendo en su decisión de demandarla.

Respecto al elevado monto que Martínez reclama en la justicia, Anderson se mostró desconcertada. "No entiendo de dónde surge esa suma. Siempre traté de ayudarla a conseguir trabajo y no lo logró", expresó, sugiriendo que el litigio podría estar motivado por intereses mediáticos. Esta situación ha generado un amplio eco en las redes sociales y en el ámbito del entretenimiento, planteando interrogantes sobre las dinámicas de poder y las relaciones laborales en la industria, donde la informalidad muchas veces predomina.

A medida que el caso avanza en el ámbito judicial, la atención mediática se centra no solo en el desenlace legal, sino también en las implicancias que esta situación podría tener para ambas partes. La situación expone las complejidades de las relaciones laborales en el espectáculo, donde la delgada línea entre la amistad y la profesionalidad puede dar lugar a conflictos significativos. Sin duda, este caso será seguido de cerca por los medios y el público en general, dada la relevancia de ambas figuras en la cultura popular argentina.