Entre 1983 y 1990, el actor, director y guionista Iván Grondona ideó y llevó adelante El país que no miramos, un microprograma de televisión que se emitió por los canales 13 y 7, este último identificado entonces como ATC. Con un enfoque cultural y turístico, la propuesta recorría ciudades, pueblos, monumentos y otros aspectos del territorio argentino que solían pasar inadvertidos para buena parte de la población.

La referencia a aquel ciclo también permite pensar en otros asuntos que quedan al margen de la agenda cotidiana, incluso cuando tienen una relevancia mayor. Esta semana se conocieron los resultados de la evaluación PISA: el desempeño de los estudiantes argentinos en matemática, ciencias y lectura figura entre los más bajos de los 91 países incluidos y continúa en descenso. La evaluación se realiza cada tres años y, con cada publicación, el debate se instala durante un tiempo en distintos ámbitos del país, para luego perder fuerza. Después, todo sigue casi como antes.

Algo similar ocurre con el aumento de la morosidad de las familias, que volvió a dejar expuesta la existencia de las llamadas “cuevas” de prestamistas barriales. Se trata de una práctica presente desde hace tiempo, en la que quienes no pueden pagar reciben amenazas graves, incluso con riesgo para sus vidas. Pese a esa situación, el fenómeno persiste sin que sus responsables sean detenidos. Son problemas que aparecen, generan preocupación y finalmente vuelven a quedar fuera de la mirada cotidiana.