A lo largo de su destacada trayectoria, Eddie Van Halen dejó una huella imborrable en la música, pero hay un tema que se ha transformado en un símbolo de lo inalcanzable: 'Learning to See'. Esta canción, que forma parte del álbum recopilatorio 'The Best of Both Worlds' lanzado en 2004, nunca pudo ser interpretada en vivo debido a su complejidad sonora.

Considerado uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos, Van Halen se enfrentó a un desafío que ni su virtuoso talento pudo sortear. En una conversación con el periodista especializado Brad Tolinski, el músico explicó que para grabar 'Learning to See' utilizó seis guitarras diferentes y realizó diez modificaciones en los efectos, lo que llevó la producción a un nivel de experimentación muy por encima de los métodos tradicionales.

La riqueza de la canción, que presenta diversas capas de solos y texturas, se torna imposible de replicar en un escenario. Van Halen apuntó que la estructura del tema exige cambios constantes de instrumentos y configuraciones, lo que resulta impracticable en un entorno de actuación en vivo. Esta situación no solo refleja las limitaciones del formato, sino que también suscita un debate entre sus seguidores sobre la integridad artística y el perfeccionismo del artista, marcando un hito en la industria musical y planteando interrogantes sobre la conexión entre las grabaciones de estudio y las presentaciones en vivo.