En un contexto donde el acceso a la vivienda se ha vuelto un tema cada vez más crítico, un reciente estudio revela que casi el 50% de los jóvenes argentinos de entre 26 y 34 años reside con sus padres. Esta situación se debe, en gran medida, a la imposibilidad de alquilar o adquirir una vivienda propia. Según la 'Encuesta de Condiciones de Vida' (ECV) realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), un 34,6% de los encuestados menciona la falta de recursos para alquilar, mientras que un 12,7% se encuentra en la misma situación respecto a la compra de una propiedad.

La encuesta también destaca que un 13% de los jóvenes en este rango de edad están ahorrando para poder independizarse, aunque un 23,6% admite no haber considerado aún la posibilidad de vivir solo. Solo un escaso 1,9% de los encuestados afirma que, a pesar de contar con capacidad económica para asumir los gastos de alquiler o compra, prefiere continuar bajo el mismo techo que sus padres. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la autonomía y la capacidad de los jóvenes para afrontar la vida adulta en un mercado inmobiliario cada vez más desafiante.

En el año 2025, un notable 67,1% de las personas jóvenes, de entre 18 y 34 años, conviven con al menos uno de sus progenitores. Este porcentaje se eleva al 93,4% en el grupo de 18 a 25 años, mientras que en el segmento de 26 a 34 años se sitúa en un 44,3%. Al desglosar estos números por género, se observa que el 50,8% de los hombres de este grupo de edad vive con sus padres, en contraste con el 37,5% de las mujeres. Esta proporción sugiere que, mientras los hombres tienden a depender más de sus familias, las mujeres parecen mostrar una tendencia hacia la independencia.

La situación económica de los jóvenes también influye notablemente en su capacidad para independizarse. Aquellos con ingresos superiores a 24.000 euros anuales, apenas un 29,4% reside con sus padres, en comparación con un alarmante 55,5% de quienes perciben menos de 6.000 euros anuales. En este último grupo, el 48,7% alega que su principal motivo para seguir viviendo con sus padres es la imposibilidad de acceder a una vivienda. En contraste, solo el 30% de los jóvenes con mayores ingresos comparte esta preocupación.

Además, el análisis del nivel educativo revela que los jóvenes sin formación universitaria tienden a depender más de sus padres, con un 45,2% conviviendo en el hogar familiar, frente al 43,6% de quienes sí tienen estudios superiores. Sin embargo, la razón que esgrimen para esta convivencia varía según el nivel educativo: aquellos con estudios universitarios son más propensos a mencionar el ahorro como motivo, mientras que quienes no han alcanzado este nivel se centran en las dificultades económicas para acceder a una vivienda adecuada.

Por otro lado, el estudio también pone de manifiesto que un 7,6% de la población mayor de 16 años intentó encontrar vivienda en los últimos 12 meses sin éxito. Entre ellos, el 67,2% señala que el precio elevado de los inmuebles fue el principal obstáculo para su cambio de residencia, una problemática que afecta a todas las franjas etarias. Otros factores que dificultan el acceso a la vivienda incluyen no cumplir con los requisitos necesarios para alquilar o comprar, así como la falta de propiedades que satisfagan sus expectativas. Estos datos reflejan un panorama complicado para la juventud argentina, que enfrenta serios desafíos para lograr la independencia y estabilidad en el ámbito habitacional.