Alicia y Mafalda pertenecen a mundos, épocas y geografías diferentes. Un siglo separa al personaje creado por Lewis Carroll de la niña de Quino, mientras que Oxford y Buenos Aires están a unos 11.000 kilómetros de distancia. Sin embargo, en el terreno de la fantasía pueden encontrarse sin que esas diferencias impidan el diálogo: en el siglo XXI, ambas conservan la edad con la que fueron imaginadas, siete años Alicia y seis Mafalda.

La coincidencia también aparece en la presencia multiplicada de las dos figuras. Hasta el fin de semana, el País de las Maravillas se desplegaba en el Teatro Colón, con una propuesta que combinó ballet y teatro musical y alcanzó un nivel de producción pocas veces visto. En el Jardín Botánico, además, las escenas inspiradas en ese universo se iluminan con neón cuando cae el sol, convertidas en espacios pensados para las fotografías y las publicaciones en Instagram.

Alicia también se encuentra disponible en distintas plataformas de streaming. HBO ofrece una película de 1933 con figuras como Gary Cooper; Disney cuenta con su clásico animado y con las versiones dirigidas por Tim Burton; Apple y Prime incluyen adaptaciones de terror, y MUBI recupera una película de Eduardo Pla ambientada en la Buenos Aires de los años 70.

El personaje de Carroll, además, continúa circulando en librerías y en los stands de la Feria del Libro Infantil a través de numerosas ediciones. Hay versiones con las ilustraciones originales y otras presentadas en formato pop-up. Entre el teatro, las instalaciones luminosas, el cine y los libros, Alicia vuelve a aparecer en distintos formatos, mientras Mafalda permanece como la otra niña argentina capaz de compartir con ella ese territorio de imaginación y preguntas.