A primera hora de la mañana en Chiswick, Londres, David Beckham ya se encontraba en plena actividad. Con un reloj que marcaba las 10 am, el exfutbolista y empresario llevaba dos horas en el set de grabación de un nuevo proyecto publicitario. Su puntualidad, un rasgo distintivo que lo ha acompañado a lo largo de su carrera, no solo organiza su jornada, sino que también establece un ambiente de trabajo eficiente en su productora, Studio 99, donde está rodeado de un equipo que sigue su liderazgo con dedicación y entusiasmo.

A sus 51 años, Beckham ha sabido trasladar las exigencias del mundo del fútbol al ámbito empresarial, reflejando así la ética del trabajo que sus padres le inculcaron desde una edad temprana. En una reciente entrevista, el exjugador comentó: “Yo estaba ahí ayudando, preparando té y haciendo pasteles. Ese es el mejor regalo que me podrían haber dado”. Este recordatorio de sus orígenes humildes pone de manifiesto cómo la disciplina y la dedicación forman parte integral de su identidad, no solo como atleta, sino también como empresario.

La capacidad de Beckham para manejar su imagen y su carrera tras su retiro del fútbol es un testimonio de su profesionalismo. A lo largo de los años, ha sabido transformar su fama en un impresionante patrimonio que Forbes estima en alrededor de 1.000 millones de dólares. Este éxito lo coloca entre los pocos atletas que han logrado tal nivel de riqueza, lo que pone de relieve su habilidad para capitalizar su notoriedad en el mundo del deporte.

Beckham ha compartido que, desde el inicio de su trayectoria empresarial, comprendió la importancia de asociarse con marcas que compartan sus valores. “Desde el principio comprendí que estar con las marcas adecuadas y compartir sus mismos valores es clave para trabajar con ellas durante 10, 15 o 20 años”, explica. Esta visión a largo plazo ha guiado sus decisiones comerciales y ha sido fundamental para construir relaciones que trascienden lo efímero, algo que considera esencial para su éxito.

Un hito importante en su carrera empresarial fue la creación del Inter Miami, un club de la Major League Soccer en el que posee el 26% de las acciones. Esta decisión, que se remonta a su llegada a la MLS en 2007, fue una apuesta estratégica por el potencial futbolístico y multicultural de Miami. Esta elección ha multiplicado su inversión inicial por 12, elevando el valor de su participación en más de 300 millones de dólares.

Victoria Beckham, su esposa, resalta el carácter inquebrantable de David al enfrentar los desafíos del emprendimiento. “Ver todos los obstáculos que ha superado es extraordinario. David es un maestro en hacer posible lo imposible”, afirma, destacando su capacidad para transformar adversidades en oportunidades. El club, que ha cosechado éxitos como la Copa MLS y cuenta con figuras como Lionel Messi, ha visto un considerable aumento en sus ingresos, lo que, junto a la construcción del Nu Stadium y proyectos de desarrollo inmobiliario, ha elevado aún más el valor total de su franquicia y la fortuna personal de Beckham.

Desde su retiro en 2013, Beckham ha diversificado su carrera hacia sectores como la salud, la alimentación y el entretenimiento. Ha lanzado la marca de suplementos IM8 y la línea de snacks Beeup, ampliando su influencia más allá del deporte. En 2025, se estima que generó 100 millones de dólares solo a través de acuerdos publicitarios y nuevos lanzamientos, lo que demuestra su capacidad para mantener un flujo constante de ingresos en un mercado altamente competitivo.