El Departamento de Policía de Draper ha hecho público un audio de una llamada al 911, realizada el 16 de abril, en el marco de una investigación que involucra a la influencer Taylor Frankie Paul y su expareja Dakota Mortensen. Este incidente se remonta a febrero, cuando un amigo de Mortensen alertó a los servicios de emergencia sobre un presunto episodio de violencia doméstica ocurrido en el hogar de Paul, lo que ha generado un intenso interés mediático y público.

En la grabación, el amigo de Mortensen relata que Paul había sido “víctima de una agresión de violencia doméstica por parte de una exnovia en su residencia en Draper”. El denunciante, visiblemente preocupado, menciona que Paul presenta marcas de arañazos en el cuello y que, a pesar de sus intentos de proteger a la supuesta agresora, la situación se estaba tornándose insostenible. La preocupación por la salud emocional de Mortensen también queda expuesta, ya que el amigo asegura que se encuentra en un estado de insensibilidad emocional, lo que añade una dimensión más compleja a la situación.

A medida que avanza la investigación, ambos involucrados han presentado versiones contradictorias de los hechos. Taylor Frankie Paul y Dakota Mortensen han alegado ser víctimas de agresiones por parte del otro, aportando registros de fotografías de lesiones y mensajes de texto que sustentan sus afirmaciones. Este intercambio de acusaciones ha complicado aún más la resolución del caso, poniendo de relieve la naturaleza volátil y conflictiva de su relación.

Tras un exhaustivo análisis del caso, tanto la fiscalía del condado de Salt Lake como la de Draper decidieron no imputar cargos contra Paul, argumentando que no existía evidencia suficiente para fundamentar las acusaciones más allá de una duda razonable. Esta decisión ha desatado reacciones mixtas, ya que muchos consideran que la falta de acción judicial podría enviar un mensaje erróneo sobre la gravedad de la violencia doméstica.

Simultáneamente, otro frente legal se ha abierto en West Jordan, donde el Departamento de Policía inició una investigación adicional relacionada con la misma pareja. Un portavoz de la policía ha confirmado que Mortensen contactó a las autoridades a finales de febrero, proporcionando datos adicionales en marzo, incluyendo un video que, según la policía, data de “principios o mediados de 2024”. En este caso, la fiscalía también decidió no presentar cargos, generando más dudas sobre la veracidad de las denuncias de ambos lados.

La situación judicial no se limita a las investigaciones. Mortensen solicitó una orden de protección el 19 de marzo, a lo que Paul respondió el 7 de abril con una solicitud similar, alegando un “patrón de conducta abusiva y control coercitivo” por parte de su expareja. Ambas peticiones incluyen descripciones de incidentes previos y fotos de lesiones, lo que refleja la complejidad emocional y legal que rodea este caso. Durante una reciente audiencia, un juez otorgó a Mortensen la custodia de su hijo en común, mientras que Paul recibió un régimen de visitas supervisadas de hasta ocho horas a la semana.

Este caso no es el primero que involucra a Taylor Frankie Paul, quien ya había sido arrestada en 2023 por un incidente de violencia doméstica. La acumulación de estos antecedentes ha suscitado un debate más amplio sobre la violencia de género y la responsabilidad de las autoridades a la hora de actuar en casos de este tipo. Mientras se espera la próxima audiencia, programada para el 30 de abril, el desenlace de esta compleja situación podría tener repercusiones significativas tanto para los involucrados como para la percepción social de la violencia doméstica.