Christopher Tolkien, hijo del célebre autor J.R.R. Tolkien, ha manifestado su descontento con las adaptaciones cinematográficas de la obra de su padre, argumentando que han sacrificado la esencia y la profundidad de la narrativa original en favor del entretenimiento. En 2012, previo al estreno de El Hobbit: Un viaje inesperado, expresó su desacuerdo, afirmando que las películas habían "destrozado el libro" al convertirlo en una mera película de acción destinada a un público joven.
Como principal editor y guardián del legado de Tolkien, Christopher se distanció del fenómeno que representó la trilogía de Peter Jackson, a pesar de su éxito comercial, que incluyó 17 premios Óscar, entre ellos el de Mejor Película. Para él, las adaptaciones no solo traicionaron el espíritu de la obra, sino que también omitieron elementos filosóficos y éticos que son fundamentales en la visión de su padre sobre la Tierra Media.
La decisión de J.R.R. Tolkien de vender los derechos de sus obras a United Artists en 1969 fue motivada por la necesidad de asegurar el futuro financiero de su familia. Sin embargo, Christopher nunca aceptó las consecuencias de esa transacción, sintiendo que el enfoque comercial de las películas había despojado a la literatura de su riqueza simbólica y moral, alejando a las nuevas generaciones de los mensajes profundos que su padre intentaba transmitir.



