El Obelisco de Buenos Aires, un emblemático monumento de 67 metros de altura ubicado en la intersección de dos de las principales avenidas de la ciudad, celebró sus 90 años de existencia con un evento extraordinario que atrajo a más de 200.000 personas. La celebración tuvo lugar el sábado 23 de mayo y se desarrolló en un ambiente festivo que fusionó arte, música y experiencias inmersivas, convirtiendo la Avenida Corrientes en el epicentro de una fiesta cultural que se extendió hasta la madrugada.
Inaugurado en 1936 para conmemorar el cuarto centenario de la primera fundación de Buenos Aires, el Obelisco se ha convertido, a lo largo de las décadas, en un símbolo indiscutido de la identidad porteña y un lugar de encuentro para diversas manifestaciones sociales y culturales. La celebración de su nonagésimo aniversario se transformó en un hito que no solo conmemoró su historia, sino que también celebró la rica cultura argentina, destacando la importancia de la Avenida Corrientes como un eje vital de la vida cultural del país.
El evento comenzó por la tarde, cuando la Avenida Corrientes se convirtió en un escenario histórico, donde se instalaron seis estructuras en forma de obelisco a escala, cada una representando diferentes épocas de la historia cultural de Buenos Aires. Esta experiencia inmersiva permitió a los asistentes viajar a través de distintas décadas, comenzando con la década de 1930, cuando actores disfrazados de canillitas y lustrabotas anunciaban la gran inauguración del monumento, un momento que marcó el inicio de una tradición de encuentros en este emblemático lugar.
A medida que avanzaba la noche, los visitantes pudieron disfrutar de una serie de espectáculos que revivieron la época dorada del tango, con presentaciones en vivo que hicieron vibrar a los asistentes. Además, el recorrido incluyó un homenaje a la psicodelia de los años 60 y la cultura de los vinilos en los 70, culminando con la estética pop y de neón que caracterizó a los 80 y 90. Finalmente, el viaje cultural cerró con los ritmos urbanos contemporáneos del nuevo milenio, reflejando la evolución constante de la música y el arte en la ciudad.
Eugenia Wehbe, directora general de Desarrollo Turístico de la Ciudad, compartió su visión sobre esta celebración: “La idea era compartir el símbolo de la Avenida Corrientes como parte fundamental de la cultura argentina. En las seis estaciones, quisimos mostrar la historia de estas nueve décadas a través de sus representantes en teatro, televisión y música.” Además, la iniciativa incluyó una edición especial de “Corrientes 24 horas”, donde bares, pizzerías y teatros de la zona extendieron sus horarios de atención, enriqueciendo la experiencia de los asistentes.
Uno de los momentos más impactantes de la velada tuvo lugar a las 21 horas, cuando el Obelisco se convirtió en una pantalla monumental para un espectacular show de mapping interactivo en 3D. Durante 20 minutos, las proyecciones lumínicas repasaron los hitos históricos y las transformaciones que ha experimentado el monumento a lo largo de los años. “La incorporación de tecnología e innovación nos permite estar a la vanguardia, como las grandes ciudades del mundo que utilizan sus monumentos históricos como puntos de encuentro para celebraciones”, afirmó Wehbe.
La magia del espectáculo visual estuvo perfectamente acompañada por la música en vivo de la Orquesta de Cámara Mahler, bajo la dirección del maestro Damián Mahler. Este despliegue artístico consolidó el evento como una celebración memorable que no solo conmemoró el pasado del Obelisco, sino que también proyectó su relevancia en el presente y futuro de la cultura porteña.


