En una reciente emisión del programa "Otro día perdido", conducido por Mario Pergolini, la reconocida actriz Andrea Frigerio compartió una anécdota sorprendente que reveló los inicios de su carrera en el ámbito de la actuación y la publicidad. La conversación, marcada por el humor característico del programa, se centró en un antiguo comercial de pañales en el que la actriz hizo una aparición muy particular, lejos de lo que se podría imaginar. La revelación de su rol, que la mostró como un simple dedo y una mano, desató risas y asombro en el estudio.

En un momento divertido, Pergolini retó a sus compañeros, Rada y Evelyn Botto, a adivinar cuál era la participación de Frigerio en el video. La pregunta humorística de si era el bebé que acompañaba a las célebres Trillizas de Oro generó una ola de carcajadas en el set. El conductor, con su característico sentido del humor, aclaró que no podía ser, dado que las Trillizas eran contemporáneas a Frigerio, creando un ambiente distendido y lleno de risas.

La propia Andrea no pudo contener la risa mientras desvelaba el secreto de su papel en el comercial. "Yo era el dedo que tocaba la suavidad del pañal y la mano que lo extendía", confesó con una sonrisa. Esta frase, que resonó en el estudio, se convirtió en un símbolo de cómo a veces los inicios en la industria del entretenimiento pueden ser inesperados y poco convencionales. Frigerio recordó también que por ese trabajo recibió su primer sueldo, que ascendía a 1.200 australes, un monto que hoy parece casi simbólico.

El conductor, siempre agudo, no dejó pasar la oportunidad de bromear sobre los motivos detrás de su elección para la campaña. "¿Por qué no usaron las manos de las Trillizas? ¿Acaso eran horrendas?", lanzó Pergolini, provocando nuevamente risas en el ambiente. Esta interacción ilustra la cercanía y la complicidad que existe entre los participantes del programa, creando un espacio donde la anécdota se transforma en un momento de entretenimiento para los televidentes.

Además, Frigerio compartió que en aquella época estaba cursando la carrera de biología y formaba parte de una agencia de modelos y actrices, aunque las oportunidades eran escasas. "Las personas del lugar nunca me conseguían nada, así que en un momento llamé y les dije que me iba. Yo solo quería ganar unos mangos", recordó, evidenciando la necesidad de buscar nuevas oportunidades en un mundo tan competitivo como es el del espectáculo.

Lo curioso es que esa decisión de llamar y expresar su frustración fue lo que finalmente le abrió la puerta a su primer trabajo remunerado. "Después de decirles que no me llamaran más, me consiguieron esto", relató Frigerio, ilustrando cómo a veces, los caminos menos esperados pueden llevar a grandes oportunidades. Su relato resuena como un recordatorio de que cada carrera tiene sus inicios singulares, y que incluso los roles menos visibles pueden ser el comienzo de un trayecto exitoso en la industria del entretenimiento.

El episodio con Andrea Frigerio subraya cómo un pequeño papel, que podría parecer irrelevante en el momento, puede ser el punto de partida para una carrera destacada en el espectáculo. Aunque no fue la protagonista de esa campaña, su participación como el dedo y la mano que extendía el pañal dejó una huella que hoy se convierte en una anécdota entrañable. Con su humor y sinceridad, Frigerio demuestra que cada inicio, por más inusual que sea, puede ser un trampolín hacia el éxito.