Los acreedores de Braskem intensificaron la presión sobre Petrobras para que intervenga con mayor fuerza en el rescate financiero de la petroquímica brasileña y ayude a evitar una reestructuración judicial. Entre las alternativas planteadas figuran una inyección de capital, un aporte de capital circulante o la emisión de deuda subordinada.
Tenedores de bonos como Elliott Investment Management y Contrarian Capital Management respaldarían una participación más activa de Petrobras. Sin embargo, la petrolera estatal mantiene una posición cautelosa, en parte porque no quiere asumir eventualmente los pasivos de Braskem en su propio balance, en un contexto marcado por las elecciones presidenciales previstas para octubre.
Petrobras posee el 36,1% de las acciones de Braskem, una participación que representa el 47% del capital con derecho a voto. La petroquímica atraviesa dificultades financieras por varios miles de millones de euros y tiene plazo hasta el 24 de agosto para alcanzar un acuerdo de reestructuración extrajudicial. Para que ese mecanismo prospere, deberá contar con el respaldo de al menos un tercio de sus acreedores.
Las negociaciones continúan abiertas y las posibilidades de evitar una reestructuración supervisada por los tribunales mejoraron luego de que los bonistas internacionales presentaran una nueva contrapropuesta extrajudicial. Braskem considera que esa iniciativa ofrece condiciones más favorables, aunque todavía no se alcanzó un acuerdo definitivo.



