La planta de Fate, situada en San Fernando, enfrenta un momento de gran incertidumbre tras el cierre inesperado y la posterior conciliación obligatoria impuesta por la Secretaría de Trabajo. Un total de 920 empleados se encuentran preocupados por su futuro laboral. Sergio Pons, uno de los operarios, habló en un canal de streaming sobre la situación y dejó en claro el deseo colectivo del personal: “Si hay conciliación, que sea con todos los trabajadores dentro y con producción activa. No queremos regresar mañana y repetir la misma situación”.

Durante la entrevista, Pons enfatizó el único propósito de los empleados: “Solo buscamos conservar nuestros puestos de trabajo. Si logramos las condiciones necesarias para retomar la producción, sería al menos un avance, pero…” La esperanza es que esta conciliación obligatoria no se convierta en un simple trámite, sino que ofrezca garantías reales para la continuidad del empleo.

El operario también relató cómo se enteraron del cierre: recibieron un mensaje a las 2:30 de la mañana informando que la empresa cesaría sus actividades. Al llegar a la planta, se encontraron con las puertas cerradas y candados. La sorpresa fue aún mayor, ya que habían trabajado durante los feriados de carnaval bajo la impresión de que todo seguía con normalidad, lo que acentúa la preocupación de los trabajadores en un contexto económico ya complicado.