La reconocida automotriz japonesa Toyota ha tomado la decisión de invertir 3,600 millones de dólares en la ampliación de su planta ubicada en San Antonio, Texas. Esta inversión incluye la reubicación de la producción de la popular camioneta Tacoma, que actualmente se ensambla en la planta de Baja California. La compañía ha comunicado que esta transición será gradual y se llevará a cabo en un periodo de cuatro años, con la nueva línea de ensamblaje prevista para iniciar operaciones en el año 2030.
El proyecto de expansión en Texas contempla la construcción de una segunda línea de producción que permitirá aumentar significativamente la capacidad de fabricación de la planta de San Antonio. Se estima que esta nueva instalación será capaz de producir aproximadamente 150 mil unidades adicionales al año y generará cerca de 2 mil nuevos empleos en el contexto laboral estadounidense. Este movimiento es parte de una estrategia más amplia de Toyota para fortalecer su presencia en el mercado norteamericano y responder de manera más eficiente a la creciente demanda de sus vehículos en la región.
Con esta decisión, la producción de la Tacoma dejará la planta Toyota Motor Manufacturing Baja California, que se encuentra en Tijuana. Sin embargo, la compañía ha asegurado que seguirá fabricando este modelo en su complejo de Guanajuato, donde se continuará con el ensamblaje de la nueva generación de la pickup, incluyendo las versiones híbridas. Este enfoque busca diversificar la producción y mantener operaciones en México, a pesar de la reubicación de parte de su capacidad de producción a Estados Unidos.
Este anuncio se produce en un contexto de tensión comercial que ha caracterizado los últimos años, especialmente bajo la administración del expresidente Donald Trump, quien implementó aranceles significativos sobre las importaciones de vehículos y partes automotrices. Aunque Toyota no ha vinculado explícitamente su decisión a estos aranceles, se ha manifestado que la inversión busca robustecer su sistema de producción local en Estados Unidos, lo que le permitirá operar con mayor fluidez en el exigente mercado norteamericano.
La situación representa un desafío para la planta de Baja California, que actualmente se dedica exclusivamente a la producción de la Tacoma. Según datos de la empresa, esta instalación tiene una capacidad de ensamblaje de aproximadamente 166 mil unidades anuales, de las cuales alrededor del 93% se destinan a la exportación, principalmente hacia Estados Unidos y Canadá. Además, más de 3 mil trabajadores están empleados en esta planta, que también depende de una extensa red de aproximadamente mil 500 proveedores.
Expertos de la industria han expresado su preocupación por el futuro de la planta en Tijuana. Si antes de 2030 no se asigna un nuevo modelo para su producción, es probable que la continuidad operativa de esta instalación se vea seriamente amenazada. En contraste, la planta de Guanajuato se espera que siga desempeñando un papel clave en la estrategia de producción de Toyota en la región, ya que tiene una capacidad cercana a las 155 mil unidades anuales y continuará fabricando la Tacoma para distintos mercados, incluidas las versiones híbridas de nueva generación. Desde 2024, ambas plantas en México han colaborado en la producción conjunta de la nueva Tacoma para el mercado internacional, una alianza que podría ser crucial para el futuro de la automotriz en la región.



