En las últimas jornadas, la atención se centró en el mercado de renta fija, donde la volatilidad de los activos fue influenciada por diversos factores. La situación no fue homogénea, ya que los distintos segmentos del mercado reaccionaron de manera diferente según se tratara de deuda en pesos o en dólares, dando lugar a dos dinámicas paralelas.

Para los instrumentos en pesos, la liquidez del sistema emergió como la principal variable. Las fluctuaciones en la disponibilidad de dinero, generadas por las licitaciones del Tesoro, vencimientos relevantes y movimientos en el mercado monetario, impactaron directamente en los precios de los bonos y sus rendimientos. Tras la reciente licitación de febrero, donde el Tesoro logró captar más fondos de los esperados para cubrir vencimientos, se anticipaba que el Banco Central retirara $1,7 billones del sistema, lo que produciría un efecto contractivo en el mercado y aumentaría los rendimientos de opciones de corto plazo.

Como resultado de esta situación, la tasa de caución a un día experimentó un incremento de seis puntos porcentuales, alcanzando el 34,7% TNA. A diferencia de lo ocurrido en enero, en esta ocasión los bancos no habrían recurrido a pases activos con el Banco Central ni agotado sus excedentes para financiar la liquidación. Esto sugiere que los fondos provino de otra fuente, posiblemente utilizando el margen disponible en encajes. Los datos recientes corroboran esta teoría, evidenciando una caída en la cuenta corriente en pesos de las entidades en el Banco Central, lo que refleja una reducción de encajes y un ajuste temporal para financiar la subasta.

La contracción de liquidez, que no fue completamente compensada por las compras de dólares del Banco Central, ha generado una tensión en las tasas de interés de corto plazo. Al cierre de la semana, la caución promedio ponderada se ubicó en un 42,2% TNA, mientras que los instrumentos a tasa fija más corta ofrecieron rendimientos cercanos al 3% mensual. A pesar de este entorno de mayor exigencia en términos de liquidez, la continuidad de las compras de reservas por parte del Banco Central podría ayudar a aliviar gradualmente la situación. La próxima licitación está programada para el 25 de febrero.