La reciente presentación de un ambicioso plan por parte del presidente de Taiwán, Lai Ching-te, busca abordar la preocupante caída de la tasa de natalidad en la isla. En un contexto donde la población enfrenta serias dificultades demográficas, el Gobierno taiwanés ha decidido implementar una serie de medidas que incluyen subsidios, apoyo a la crianza y políticas que faciliten la conciliación laboral y familiar. Este enfoque refleja una nueva perspectiva sobre la crianza de hijos, que históricamente ha sido vista como una carga individual, pero que ahora se busca convertir en una responsabilidad compartida entre el Estado, la sociedad y el sector empresarial.
El presidente Lai enfatizó durante su discurso que es fundamental crear un entorno laboral que no contraponga trabajo y familia, sino que permita a las personas desarrollarse plenamente en ambas áreas. La propuesta incluye una asignación mensual de 5.000 dólares taiwaneses (aproximadamente 159 dólares estadounidenses) para cada niño de 0 a 18 años, lo cual representa un apoyo financiero significativo para las familias. Además, se prevén deducciones fiscales del 200% para aquellas empresas que decidan invertir en servicios de cuidado infantil, una medida que podría incentivar la creación de un mejor ambiente laboral para los padres.
Otra de las medidas clave del plan es la ampliación de los permisos relacionados con el matrimonio, la maternidad y la paternidad. La intención es que los trabajadores puedan disfrutar de un mayor tiempo con sus familias sin temor a perder su estabilidad laboral o salarial. Asimismo, se contempla la posibilidad de que los padres con hijos menores de doce años puedan optar por jornadas laborales más flexibles, con el Gobierno asumiendo la carga financiera de las compensaciones salariales, lo que podría motivar a más parejas a formar una familia.
La magnitud económica de este plan es destacable, ya que se estima que requerirá un incremento anual del presupuesto gubernamental de 205.000 millones de dólares taiwaneses (alrededor de 6.523 millones de dólares estadounidenses). La inversión total prevista asciende a 380.000 millones de dólares taiwaneses (12.093 millones de dólares estadounidenses). Este esfuerzo no solo busca revertir la tendencia actual de la baja natalidad, sino también asegurar que los beneficios del crecimiento económico se distribuyan equitativamente entre todos los ciudadanos, promoviendo una sociedad más equitativa y sostenible.
Taiwán, reconocido como uno de los principales centros de fabricación de semiconductores avanzados a nivel global, se enfrenta a una crisis demográfica que se ha ido agudizando en los últimos años. En 2025, el número de nacimientos alcanzó un mínimo histórico de 107.812, marcando el décimo año consecutivo de descenso en la natalidad. Esta situación no solo es preocupante por la disminución de la población, sino también por las implicaciones que tiene para la economía y el futuro del país.
El último informe del Ministerio del Interior indica que la población de Taiwán se redujo en abril por vigésimo octavo mes consecutivo, alcanzando los 23,26 millones de habitantes. Esta contracción demográfica, que equivale a una disminución interanual de 102.730 personas, plantea desafíos significativos para el desarrollo económico y social de la isla. En este contexto, las acciones del Gobierno taiwanés buscan no solo revertir la tendencia, sino también establecer un modelo de desarrollo sostenible que beneficie a futuras generaciones.



