En un mundo donde la demanda por procesamiento de datos se intensifica, impulsada por avances en inteligencia artificial y tecnologías como blockchain, una innovadora startup argentina se propone cambiar las reglas del juego. BigSur Energy, una compañía local, se está posicionando para llevar los centros de datos directamente a los yacimientos petroleros, proponiendo un modelo que desafía las prácticas convencionales del sector tecnológico. Recientemente, la empresa cerró una ronda de financiación Serie B por 11,5 millones de dólares, con planes de expansión en América Latina, poniendo especial énfasis en el potencial de Vaca Muerta, una de las reservas de gas y petróleo no convencional más grandes del mundo.
La propuesta de BigSur Energy se aparta de la tendencia habitual de establecer grandes centros de datos en áreas urbanas, que dependen de redes eléctricas cada vez más saturadas y costeosas. En lugar de eso, la empresa ha optado por un sistema “off-grid”, lo que significa que sus operaciones no están conectadas a la red eléctrica convencional. El núcleo de su modelo de negocio radica en aprovechar el gas natural asociado que, en muchas ocasiones, las petroleras no pueden transportar y que, en consecuencia, termina siendo quemado o liberado al medio ambiente. Esta situación, que constituye un desafío significativo para la industria, se convierte en una oportunidad para BigSur.
El modelo de negocio de BigSur se basa en lo que sus fundadores describen como “arbitraje energético”. La compañía adquiere gas directamente en el pozo, instalando generadores en la misma ubicación donde se realizan las extracciones. Esta estrategia no solo les permite transformar el gas en electricidad, sino también utilizar esa energía para alimentar centros de datos modulares que operan con alta eficiencia. Ariel Perelman, cofundador y CEO de BigSur, resumió el proceso de manera sencilla: "Básicamente, transformamos el gas en bits y bytes". Esta declaración encapsula la esencia de la innovación que la empresa está introduciendo en el sector.
El modelo no solo ofrece una solución a los problemas de costo energético, que son cruciales para industrias como la minería de Bitcoin y la inteligencia artificial, sino que también aborda un problema estructural en la producción de petróleo. La incapacidad de evacuar el gas asociado limita la capacidad de producción de crudo, convirtiéndose en un pasivo para las empresas. BigSur, en este sentido, se presenta como un “gasoducto virtual” que no solo mejora la eficiencia operativa de las petroleras, sino que también contribuye a la reducción de emisiones que se producen por el venteo o quema de gas.
La historia de BigSur Energy está íntimamente relacionada con los desafíos que enfrenta la industria cripto. Perelman, con una sólida experiencia en tecnología y desarrollo de infraestructura digital, identificó que el costo de la energía era un factor determinante en la rentabilidad de la minería de Bitcoin. Su búsqueda de una solución innovadora lo llevó a asociarse con Bernardo Cabral Nonna, quien aporta más de 20 años de experiencia en el sector de Oil & Gas. Esta combinación de experticias ha permitido que BigSur desarrolle una propuesta robusta que ahora comienza a ganar terreno en el mercado.
Desde su fundación, la empresa ha mostrado un crecimiento sostenido. Después de una ronda semilla que recaudó 4,7 millones de dólares, y una Serie A que sumó 5 millones, el reciente financiamiento de 11,5 millones de dólares marca un hito en su trayectoria. La visión de BigSur es clara: llevar su modelo al siguiente nivel y convertirse en un referente en la intersección de la tecnología y la energía, aprovechando al máximo los recursos disponibles en yacimientos como Vaca Muerta. En un contexto de creciente preocupación por el impacto ambiental y la eficiencia energética, la propuesta de BigSur no solo es innovadora, sino también necesaria.



