Un reciente estudio ha revelado que en Ecuador, Colombia y Perú, apenas un 30% de los adultos tiene acceso a créditos formales, a pesar de que más de la mitad de la población cuenta con una cuenta financiera. Esta investigación fue presentada por la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo de Ecuador (RFD), en colaboración con el Programa de Inversión de la Banca de las Oportunidades de Colombia y el Ministerio de Economía y Finanzas de Perú. Los datos sugieren que, aunque ha habido avances en la inclusión financiera, las brechas en crédito y educación financiera siguen siendo significativas en estos países andinos.
El análisis indica que la situación varía entre las naciones estudiadas. En Ecuador, solo un 30% de los adultos accede a financiamiento formal, mientras que en Colombia esta cifra asciende al 36% y en Perú al 33%. Estos índices revelan que, a pesar de la disponibilidad de cuentas y productos de ahorro, los obstáculos para acceder al crédito son persistentes y afectan a un gran porcentaje de la población que podría beneficiarse de estas herramientas financieras.
El informe también destaca que, aunque la inclusión financiera ha mejorado en términos de acceso a cuentas y productos de ahorro, persisten barreras como la distancia a las instituciones financieras y los costos asociados a los servicios. En Colombia, por ejemplo, el 82% de la población adulta tiene acceso a cuentas financieras, mientras que en Ecuador y Perú los porcentajes son del 65% y del 59%, respectivamente. Esta disparidad pone de manifiesto la necesidad de políticas que promuevan un acceso más equitativo a los servicios financieros.
En términos de cuentas de ahorro, la situación es más positiva. En Ecuador, el 77% de los adultos posee una cuenta de ahorro, cifra que se eleva al 96% en Colombia y al 57% en Perú. Sin embargo, el acceso a estas cuentas no se traduce en una sólida capacidad de ahorro. Solo el 36% de la población adulta ahorra en Ecuador, seguido por un 24% en Colombia y un 32% en Perú. Este fenómeno sugiere que muchas cuentas se utilizan principalmente para la recepción de ingresos o para realizar pagos, en lugar de acumular ahorros.
Un dato relevante que se extrae del estudio es que cerca del 40% de la población de estos países recurriría a familiares o amigos para enfrentar emergencias económicas, mientras que solo un 16% podría depender de sus propios ahorros. Esto indica una vulnerabilidad en la gestión financiera personal y una dependencia en redes sociales para la resolución de crisis económicas. La falta de acceso a créditos formales limita la capacidad de los individuos para crear un colchón financiero que les permita afrontar imprevistos.
Por otro lado, el avance en el uso de pagos digitales es notable. El 43% de los adultos en Ecuador, el 49% en Colombia y el 52% en Perú utilizan este tipo de transacciones. Sin embargo, la realidad es que el efectivo sigue siendo el medio de pago más común, lo que podría reflejar una falta de confianza en los sistemas financieros digitales o la persistencia de barreras tecnológicas.
La directora ejecutiva de la RFD, Valeria Llerena, enfatizó que la inclusión financiera no se puede evaluar solo por la cantidad de cuentas abiertas, sino que debe considerar la habilidad de las personas para utilizar herramientas financieras que les permitan ahorrar, acceder a créditos responsables y enfrentar imprevistos económicos. Este enfoque más holístico es esencial para abordar las necesidades reales de la población y promover un bienestar económico duradero.



