El sistema de transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se encuentra en una fase de transformación, donde los cambios en los costos, la demanda y el papel del Estado en la financiación son factores determinantes. En este marco, empresarios del sector han compartido proyecciones alarmantes sobre el futuro del servicio, especialmente si se eliminan los subsidios actuales que sostienen el sistema.
Luciano Fusaro, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), brindó su perspectiva sobre este asunto en una reciente entrevista. Según sus estimaciones, si se suprimieran todos los subsidios, el costo del boleto mínimo de colectivo podría ascender hasta los $1.500, una cifra notablemente superior al actual precio de $700. Este incremento reflejaría una suma que incluye tanto lo que los pasajeros abonan como lo que actualmente aporta el Estado al sistema de transporte.
El impacto de estos subsidios es considerable, ya que en la actualidad, el sistema recibe aproximadamente $1.500 por pasajero, de los cuales solo un 37% corresponde a la tarifa que paga el usuario. El resto, un 63%, proviene de subsidios gubernamentales. Fusaro destacó que la eliminación de esta asistencia implicaría trasladar el costo total del servicio a los usuarios, lo que resultaría en un aumento drástico en el precio del boleto.
Es importante señalar que este nuevo costo no necesariamente se traduciría en una mejora en la calidad del servicio. De hecho, Fusaro advirtió que el aumento de tarifas correspondería al esquema actual, caracterizado por limitaciones en la oferta y la frecuencia de los colectivos. "Es el que tenés ahora", subrayó, haciendo énfasis en que los problemas existentes en el sistema no se resolverían simplemente con un aumento de precios.
El dirigente empresarial también mencionó que, para alcanzar un sistema de transporte más eficiente, con mayor cobertura y frecuencia, se requerirían tarifas aún más altas. Comparando la situación actual con la de hace una década, Fusaro enfatizó que recuperar un sistema más robusto, con más unidades en circulación y una oferta de servicios mejorada, implicaría un costo significativamente superior al que se estima en este momento.
La discusión sobre los subsidios y el costo del transporte público es crítica, ya que afecta a millones de usuarios en el AMBA. La posibilidad de un boleto a $1.500 genera preocupación entre los pasajeros y plantea interrogantes sobre la accesibilidad del transporte público, que es vital para la movilidad urbana. Este escenario también resalta la necesidad de un análisis más profundo sobre las políticas de transporte y su sostenibilidad en el tiempo, así como el rol que debe desempeñar el Estado en la regulación y apoyo a un servicio esencial para la población.



