La situación de Sancor, la histórica cooperativa láctea argentina, ha llegado a un punto crítico, con seis interesados compitiendo por adquirir sus activos tras la reciente declaración de quiebra de la empresa. La cooperativa, que ha enfrentado una crisis financiera prolongada, se encuentra sumida en deudas que alcanzan los 120 millones de dólares. Este desenlace no solo afecta a la empresa, sino también a miles de trabajadores y a la economía de la región, lo que hace que la búsqueda de un nuevo propietario sea crucial para el futuro del sector lácteo en Argentina.

Los potenciales compradores son en su mayoría empresas del rubro lácteo, muchas de las cuales habían mostrado interés en Sancor desde que comenzaron a circular rumores sobre su eventual quiebra el año pasado. Entre los oferentes se destacan nombres conocidos en la industria, como Savencia, que posee la marca Milkaut, y Adecoagro, conocida por su producción de Las Tres Niñas. La dinámica de la compra parece centrarse en una propuesta integral que permita al comprador adquirir todos los activos de la cooperativa, una estrategia que podría facilitar la reestructuración de la empresa y su posterior relanzamiento en el mercado.

La reciente reunión efectuada en la Casa Central de Sunchales marcó un hito en el proceso de venta. En este encuentro, los representantes de la justicia y de la administración de Sancor expusieron el estado actual de la cooperativa, así como los lineamientos que guiarán la futura venta de las unidades productivas. El juez Marcelo Gelcich supervisó la reunión, asegurándose de que todos los involucrados comprendieran el contexto y las implicancias de la situación actual de Sancor, así como el impacto que la quiebra tiene en los acreedores y trabajadores.

Entre los asistentes, se mencionaron empresas como Punta del Agua, Elcor -La Tonadita- y La Tarantela. Sin embargo, el empresario Gustavo Scaglione, conocido por su influencia en los medios de comunicación y otros sectores, no estuvo presente, aunque mostró interés en presentar una propuesta a través de socios internacionales. Su potencial involucramiento podría ser clave para atraer inversiones frescas que ayuden a revitalizar la cooperativa.

La situación de Sancor no es nueva; los problemas financieros han sido una constante en su trayectoria. La cooperativa había solicitado un concurso preventivo en febrero del año pasado, pero este proceso no logró revertir la crisis. En abril, la justicia santafesina decretó la quiebra, considerando que la empresa no era viable a mediano plazo y que no existían herramientas dentro del marco preventivo que pudieran revertir la insolvencia.

La deuda acumulada de Sancor es alarmante, con un monto que supera los $6.349 millones en obligaciones fiscales y previsionales, y más de $12.788 millones en salarios adeudados a sus empleados. Esta situación no solo pone en riesgo la continuidad de la cooperativa, sino que también genera incertidumbre en la comunidad local y en el sector lácteo en su conjunto. La resolución de esta crisis se torna imperativa no solo para el futuro de Sancor, sino para la estabilidad del mercado lácteo argentino, que depende en gran medida de la supervivencia de este importante jugador del sector.